Diario Sur

A LO PANENKA

Esta vez el Málaga sí gustó, aunque será mejor valorar el partido que era... También nos frotamos las manos tras la sensación de fortaleza exhibida en el Camp Nou y sólo fue un espejismo. En los encuentros frente a los 'grandes' los jugadores se multiplican como si estuviera en juego un título. Con la mitad de esa actitud no habrían hecho el ridículo ante una Real Sociedad al trantrán.

Aunque sí hubo alguna buena noticia. La más importante, la consolidación de Luis, al que no le temblaron las piernas. Ahora, con los dos centrales que llegan, habrá que ver si vuelve al Malagueño o si está por delante de algunos profesionales. La otra, la pareja Camacho-Recio (aquella que, inexplicablemente, no formó el entrenador ante la Real). Si los medios contienen, la defensa sufre menos. De lo contrario... En Pamplona tienen ellos (y el equipo) la prueba de fuego.

¿Fue un Madrid vulgar o el Málaga lo vulgarizó? Esa es la cuestión. Durante estos días escucharemos hasta la saciedad que el equipo de Zidane no anda fino, que Cristiano está bajo mínimos (vamos, como en la Eurocopa), que no tiene juego... Pero así más o menos han sido todos sus partidos de casa. Se siente James Bond, más guapo y convencido de que puede cambiar la película cuando quiera para tener un final feliz. Nadie incidirá en la capital de España en que en varias fases, con el riesgo que conlleva, el Málaga optó por jugarle de tú a tú, en un partido de idas y vueltas.

¿Y la tecnología? ¿Habría servido para anular el segundo gol de Sergio Ramos? Sinceramente, no lo creo. Tendría que haber un árbitro con una pantalla por cada toma de la jugada para no parar el encuentro varios minutos. El fuera de juego es complicadísimo de ver (no como en Dortmund), pero me hubiera gustado ver una acción idéntica (o aquel penalti pitado por Iturralde) en el área local. Eso sí, para evitarlo hay que ser más hábiles y no conceder córners (como en el 1-0), faltas laterales y centros cómodos. Porque en este tipo de acciones al Málaga se le han escapado injustamente demasiados puntos en el Bernabéu.