Diario Sur

PATIO DE BUTACAS

LAS SERIES HAN MUERTO

Anoche vi el cuarto capítulo de una pequeña genialidad: 'Dirk Gently'. Me la recomendó mi compañero Jon Sedano y no se equivocó. Una historia original y entretenida, gran casting, fuerza visual, humor agitado con fantasía y algo de locura friki. Elementos que antes solo podías encontrar en el cine y de los que la televisión se ha adueñado con su poder de convocatoria de espectadores y su dinero. Sin ir más lejos, entre los directores de este absurdo Sherlock Holmes holístico está Paco Cabezas, un talento andaluz en Hollywood. Las series ya no son culebrones. O lo siguen siendo, pero añadiendo muchos elementos que antes descuidaban. Comenzando por los guiones.

Cada semana no me pierdo los capítulos de Miguel Ángel Oeste en estas páginas. Nos va descubriendo lo que hay que marcar en rojo en esta época dorada de las series. Tengo apuntado en los deberes la singular propuesta de 'Love', la autóctona 'Paquita Salas' y espero con expectación la nueva temporada de 'Twin Peaks', que nos devuelve 25 años después a un genio, David Lynch, que lleva tiempo apartado de la televisión. y del cine. El caso es que la pequeña pantalla se parece cada vez más a la grande. Y los espectadores hemos salido ganando, aunque algunos se precipiten en proclamar que el cine ha muerto. No es para tanto. El exceso actual de la producción televisiva de ficción también está creando mucho fraude revestido de modernidad. Y solo hay que darse una vuelta estos días por una sala y ver la nostálgica y cautivadora 'La La Land' para recuperar toda esperanza en los fotogramas. Y salir del patio de butacas con ganas de bailar.

Lo que sí está cambiando es la forma de ver. Aunque parecía que el cine iba a ser la primera víctima, en este momento es la televisión tradicional y la serie semanal la que está sufriendo una huida en favor de la ficción a la carta. Los Netflix, HBO, MoviStar+. están haciendo que dejemos de ver los canales de toda la vida para ver los capítulos que nos da la gana y a la hora que nos da la gana en la 'smart tv', la tablet o el ordenador. Las (tele)series han muerto. La era de las (web)series ya está aquí.