Diario Sur

OJO DE HALCÓN

NO SE PUEDE FALLAR

Veintiún puntos, zona media de la tabla y distancia relativamente importante con el descenso. Y sin embargo el entorno del Málaga se ha teñido de un clima de pesimismo. Desde luego, a tenor de los últimos acontecimientos está más que justificado. Ahora la plantilla ya no parece tan solvente, se duda mucho de los responsables del club y no son tantos los que se atreven a avalar al nuevo entrenador. Sin Juande como dique de contención, más vale no fallar. Toca hacer piruetas sin red. En los despachos, en el vestuario y en el terreno de juego. El partido de esta noche no se antoja uno más. A los jugadores (siempre especialistas en excusas y habitualmente movidos por intereses particulares) les han dado las riendas del equipo, un síntoma preocupante porque en deporte la autogestión precede al fracaso (si no a corto plazo, sí a medio). El problema actual del club es que cada uno vende su película cuando el éxito sólo se alcanza desde el trabajo coral. Y el problema actual del equipo es que falta calidad y no sobra ambición. Por eso el encuentro de esta noche es tan importante, porque la realidad se impone a la ficción. Y porque del Málaga se ve todo lo negativo, y de la Real Sociedad (que también tiene sus puntos débiles), todo lo positivo. Esos miedos también alejan poco a poco a los aficionados cuando estos deberían ser conscientes de que hoy no se puede fallar, de que conviene estar unidos para evitar que la dinámica negativa se convierta definitivamente en crisis. La renta sobre los últimos es valiosa, pero la Liga está plagada de conjuntos que comenzaron a desmoronarse en enero y pagaron sus aires de superioridad frente a rivales claramente más débiles. La Rosaleda no debe ser esta noche un obstáculo, sino el jugador más importante.