Diario Sur

Siempre habrá un año más cálido

La trampa del cambio climático, hasta donde llegan sus actuales consecuencias en estas latitudes, consiste en ver el fenómeno con una perspectiva reduccionista y hasta naif. El concepto ‘veroño’ –ya lo llamé una vez el triste ‘veroño’– le da un punto simpático al asunto. Descafeinado. Aunque, por el momento, con menor intensidad que en otras partes del planeta, la realidad es que el calentamiento global ya nos está afectando, y tiene consecuencias, algunas conocidas y otras todavía por llegar.

A estas alturas nadie puede pensar que la presencia permanente de mosquitos, incluso fuera de la temporada de verano, es fruto de la casualidad. No está de más recordar que estos insectos son el mayor vector de transmisión de enfermedades que existe. En general, la proliferación de plagas a destiempo y el aumento de las dolencias relacionadas con alergias (por la multifloración atípica de las plantas) tiene el mismo origen. Peor, sobre todo para la economía de la Costa del Sol, es el calor extremo que se está alcanzando en momentos del verano, y que podría llegar a generar tanto rechazo como el frío invernal en otras latitudes.

La más preocupante es que todavía no hemos tocado techo. Fausto Polvorinos, jefe de Predicción de Aemet en Málaga, pone de relieve que el año que se acaba de cerrar fue el tercero más tórrido desde que hay registros (1943), con 19,6 grados de media anual. La anomalía fue de 1,3º, o sea, muchísimo. No hay que irse muy lejos para encontrar los dos superiores: 2014, con 19,9; y 2015, con 19,8. continuamos con la tónica de años muy cálidos en el siglo XXI, que ha tenido 13 de los 16 con esta consideración. Todavía no se ve el tope, y el estudio de proyecciones climáticas, elaborado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé que la temperatura media en la provincia podría aumentar hasta cuatro grados para el año 2100 (que no está ni mucho menos tan lejos). Con todo lo que ello supondría no sólo para la forma de vida en esta parte del globo, sino también para su principal actividad económica, como es el turismo.

El ‘veroño’ como concepto es mucho más preocupante de lo que encierra el inocente neologismo.

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