Diario Sur

PATIO DE BUTACAS

INFORME AL SUELO

Me recordó la escena de 'Un franco, 14 pesetas'. Años sesenta, dos españolitos -Carlos Iglesias y Javier Gutiérrez- van en tren por Suiza o un país de Centroeuropa, da igual. Se comen un bocata y, cuando terminan, tiran el papel al suelo. En el asiento de al lado una anciana los mira con severidad. Se levanta, se agacha como puede para recoger el papel y lo tira a la papelera que hay entre los dos españolitos. Ambos se miran incrédulos y uno de ellos pregunta: «¿Qué ha hecho?». La imagen me vino a la cabeza a cuenta de la encuesta encargada por el propio consistorio entre los turistas de los museos de Málaga. Unos visitantes muy satisfechos con nuestra colección de 'picassos', 'sorollas', 'fridakhalos', 'giacomettis' o 'Kandinskis', entre otros. Dicen que nos recomendarán cuando vuelvan a sus casas, aunque también nos recomiendan que seamos uno poco menos sucios. Algo que chocó al alcalde, Francisco de la Torre, que ve limpia la ciudad. Y aunque ha pasado casi medio siglo desde aquella escena de la película de Iglesias, de la respuesta del edil se deduce que, a la hora de entender la limpieza, la diferencia sigue siendo evidente entre los extranjeros y nosotros.

Somos más limpios que antes, es evidente. Pero todavía arrastramos un déficit de educación en esto de los papeles al suelo. Los ciudadanos, los primeros. Si le preguntas a un malagueño te dirá, como el alcalde, que el centro está limpio. Aunque a diferencia de nuestro regidor, también dirá que su barrio no. Y que quiere su calle como está Larios de impoluta -e incluso de iluminada-. Pero si le preguntas a los extranjeros que visitan museos -casi todos situados en el casco antiguo-, te dicen que a ver si mejoramos la limpieza. No obstante, por lo que dijo el edil malagueño, esta parte del informe la tira al suelo, porque él tiene otra encuesta personal de visitantes que le han dicho todo lo contrario. Sin duda, De la Torre tiene un problema de percepción. Y no solo con respecto a los extranjeros, sino también a los malagueños que, en su mayoría, viven en los barrios. Que estarán más sucios, pero también están menos masificados que ese centro que estamos limpiando y reservando para los turistas. Aunque para ellos sea mejorable.

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