A lo Panenka

No nos engañemos: hay que sumar cuanto antes 40 o 41 puntos. Quizá no hagan falta tantos con el nivel que ofrecen los últimos, pero más vale no llegar apurados a la recta final. En Vigo, más de lo mismo: un Málaga desastroso defensivamente y que necesita un montón de oportunidades para marcar. Sigue faltando seguridad entre los centrales, pero además un rematador en condiciones (porque ni Sandro ni Santos lo son).

El problema no es de unión en el grupo (que ya la había), sino sencillamente de calidad. No se puede sacar petróleo de donde no hay. Se ha encumbrado (y se encumbra) a varios jugadores, otros viven de las rentas y a algunos no les llega para competir en la élite (ojo, no digo jugar, sino competir).

¿Vimos algún sello del Málaga de Romero? No. Fue un híbrido. Es verdad que al minuto y medio nos recordó algo al Málaga de Gracia, con el contragolpe y tiro de Chory Castro, y muchísimo a aquel estilo, con los diez futbolistas en campo propio, a más de 70 metros de la portería. Pero también vimos un intento de tener la pelota, de combinar, de jugar por las bandas, como le gusta a Juande. Ni uno ni otro bastaron. Como siempre, el equipo se vio lastrado por un gol en los primeros minutos. Fue la misma sensación de impotencia que en el Villamarín, sólo que enfrente estaba el Celta...

En el movimiento de piezas y acciones de estrategia vimos algo similar, con detalles de Gracia y otros de Juande. De salida, presión arriba con dos hombres, Pablo y Sandro. Es elocuente que el uruguayo no pusiera a su compatriota Santos en punta (que para eso se le fichó y por eso se pagó una millonada), sino en la derecha. Precisamente de su intento de 'ruleta' en una zona de riesgo llegó el 1-0. Luego Sandro tuvo dos ocasiones gracias a desmarques a la espalda, pero él no es un especialista en la finalización.

Lo realmente preocupante es que dio la sensación de que el Celta ganó cuando se lo propuso... y sin pisar el acelerador. Si el objetivo era estar más arropados para evitar ocasiones de peligro, sólo se cumplió a medias. Pablo (primero, como segundo punta, y después, en la derecha) y los dos medios centro (Camacho y Recio) corrieron y vieron tarjeta, pero no aportaron solidez. El 2-0 fue un error grave de Llorente, pero habría que preguntarse qué hacían él y Chory en la frontal y dónde estaban los 'pivotes'. En cuatro de los siete últimos partidos (más de la mitad) ha encajado más de dos goles. Por eso hay que sumar cuanto antes 40 o 41 puntos...

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