PALCO 17

Espiral peligrosa

EL Málaga entró a finales de diciembre en una espiral peligrosa: el ridículo ante el Córdoba en la Copa y la eliminación pertinente, la extraña salida de Juande Ramos, la elección de su sustituto, las propias declaraciones de 'Gato' Romero, los rumores de marejada en el vestuario... Todo ello adobado tras la épica del Nou Camp (0-0) con 19 goles encajados en siete partidos; mucha tela, demasiada. Ante el Celta, la necesaria reacción no sólo no llegó, sino que nos volvemos con tres goles en contra y una nueva derrota. Tres goles, además, de verbena, fruto de errores impropios de jugadores de Primera División (Santos y Llorente los dos primeros) y de un imperdonable desconcierto defensivo en el tercero. Así, poco había que hacer. Kameni, tan deseado como discutido, no tuvo que intervenir ni una sola vez, no tuvo que hacer ni una parada porque al Celta le bastaron tres disparos a puerta como consecuencia de otros tantos regalos muy propios de un día de Reyes para conseguir tres goles. Así no se puede hacer nada, ni hay sistema que valga, ni equipo que aguante. La crisis defensiva malaguista es total y habrá que tomar medidas drásticas, las mismas que deben salir de 'Gato' Romero, quien tiene su primer examen de verdad en esa toma de decisiones de calado. Cambiar a Boyko por Kameni es fácil; sacar un centro de la defensa con Luis y Villanueva es de valientes, pero no le queda otro remedio. El coladero del centro de la defensa está 'mojando' al resto del equipo, y los nervios comienzan a ser más que palpables. Puede que haya quien crea que lo dicho es excesivo por los 21 puntos que tenemos. Cosas más raras se han visto en esto de la pelota. Lo preocupante no es perder por 3-1 en Vigo. Lo verdaderamente preocupante es la dinámica en la que ha entrado el Málaga. Simplemente.

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