A BOCAJARRO

EL BENEFICIO DE LA DUDA

Pese al desdoro de haber sido cuarto o quinto en el 'casting', Marcelo Romero debe sentirse orgulloso. Tiene una gran oportunidad. Se merece el beneficio de la duda el hasta ahora ayudante atípico en el cuerpo técnico. Más que segundo, fue el tercero en la escala jerárquica con Gracia y un Juande Ramos al que le sienta mejor que a su sucesor el sobrenombre de 'Gato', tras su enésima espantada.

¿Ha estado desaprovechado el conocimiento y experiencia de Romero? Tendremos ocasión de comprobarlo. Si demuestra personalidad y si, como anunció ayer, logra transmitir a la plantilla su tremendo afán competitivo, ese inconfundible gen 'charrúa', no tendría por qué ir mal. De su elección me atrevo a deducir que el ahorro se reserva para fichajes y, segundo, que el contexto deportivo no anima a grandes apuestas hasta mayo. Ahí es donde quiero ir. El mayor enemigo que puede tener Romero es la sensación de que el curso quedó ventilado en un nefasto diciembre. Muy mal tendrían que darse las cosas para que el Málaga se vea inmerso en la pelea por la permanencia y muy bien para optar a la sexta plaza. Más allá del prurito profesional de buscar la mejor posición final posible, que dará más ingresos, creo que el gran reto del uruguayo va a ser que esto no se venga abajo los próximos meses y que el trabajo sirva para el futuro. De ahí la importancia de apostar por los jóvenes y de contar con Pellicer de segundo, creo que el técnico más brillante y de futuro de La Academia. ¿Y los fichajes de invierno? Más allá de la alarmante debilidad que muestran los centrales, haría una reflexión acerca de cuáles han de ser los objetivos deportivos a medio y largo plazo del Málaga, no pensar en remiendos de cinco meses.

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