Diario Sur

A BOCAJARRO

Ni la Nochebuena en paz

Apoco que se han dado tres resultados desfavorables, la crisis le ha estallado por los aires al Málaga. Su desgobierno permanecía larvado mientras la pelotita entraba. Es muy sintomático que la grada pida el cese del técnico en un equipo que es undécimo. Casi nadie estaba conforme con el juego ni con el fruto que se le está extrayendo a esta plantilla.

La crisis tiene muchas aristas. Tarde o temprano tenía que pasar factura la falta de una voz cantante en el día a día y la ausencia de crítica interna al propietario.

¿Cómo va a haberla, si es poco menos que firmar el finiquito de salida? Pero lo deportivo ha ido camuflando este problema. Y ahí tengo claro que Juande Ramos, al que le honra su decisión de dimitir, no ha estado nada afortunado. ¡Qué malas suelen ser las segundas partes! ¡Qué poco que ver con la primera! Su exceso de celo con los medios no era nuevo, pero ahora no se ha sabido bien a qué ha querido jugar, y menos lo han entendido los jugadores, muchos lastrados por su escaso tiento en la gestión individual con ellos. Los casos de Jony, Santos y Kameni son los mas claros, y al final este ha precipitado los acontecimientos. Hubo lesiones, algunas importantes, pero no justifican la ausencia de estilo alguno y la sensación de haber sumado más puntos de los merecidos. Alguno acusará a Arnau, pero no he conocido aún un director deportivo que se acerque al cien por cien de acierto en fichajes, y menos en el Málaga. Pero lo peor de todo es la sensación de que, venga quien venga, en diciembre la campaña parece ventilada: lejos de Europa y del descenso (en una temporada con tres candidatos claros) y tirada la Copa, que por cierto ayer habría dado de rival al Alcorcón en octavos...

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