Diario Sur

A lo Panenka

Lo escribía el lunes: ni siquiera en la temporada del descenso sentía tanto pánico cuando el balón llegaba a la zona de los centrales. Ayer se constató que el Málaga tiene ahí una tronera. La pareja Llorente-Mikel ya fue un agujero negro ante el Granada, así que la decisión de Juande de mantenerla sólo se explica por un deseo de darle continuidad. Con muy poco, el equipo granadino dio mucha sensación de peligro con pocas oportunidades. Ayer el Sevilla se dio un atracón.

No sé quién es más blando, si Llorente o Mikel. Porque antes de los cuatro goles ambos tuvieron sendos errores graves. El venezolano estuvo a punto de repetir la jugada del 2-1 encajado en Valencia y el madrileño se dejó robar una pelota en el área simplemente porque el rival le metió un el cuerpo. Luego llegó la hecatombe. Más repercusión tuvieron la pésima colocación de Mikel al tirar el fuera de juego en el 1-0 y la zigzagueante carrera de Llorente de espaldas a Vitolo.

Y luego merece capítulo aparte Ricca. Raro es el partido en el que no comete un error grave y también sorprende que Juande reincida con el uruguayo. Vale que te cojan la espalda una vez -si el equipo no lo paga, claro-, pero que lo hagan dos veces en acciones seguidas y que en la primera encima estés mucho más atrasado que tus compañeros... Lo dicho: demasiado verde.

Claro que la lupa no hay que colocarla sólo sobre la defensa. La sensación de fragilidad que transmite la pareja Camacho-Pablo es muy preocupante. El ayer capitán, como Juanpi, simplemente ofreció una ligera mejoría en los dos partidos anteriores. Está demasiado lejos de lo que debe ser. Es verdad que en las últimas semanas no se entrena los dos o tres primeros días por problemas en la espalda, pero su bajón viene ya de lejos.

A toro pasado es fácil hacer lecturas.Torres, lateral derecho, fue el único que se salvó en la defensa, pero chirrió ver a Rosales por delante, como medio. Juande seguramente pensó que Ontiveros podía ser presa fácil para Sarabia, ayer lateral izquierdo, pero el manchego se equivocó. El marbellí todavía debe dar mucho más, aunque a estas alturas no hay muchos en el Málaga que se echen el equipo a la espalda y asuman la responsabilidad.

Con 4-0, la segunda parte fue una anécdota. Volvió Recio, que sí ofreció contundencia (aunque en ocasiones excesiva), y volvió a marcar Sandro (otra vez de falta, porque por mucho que se quiera no es un ‘nueve’). El Sevilla se dejó llevar y el Málaga demostró que incluso con uno más está muy por debajo de un rival que por plantilla y variedad de argumentos opta al podio de la Liga.

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