A BOCAJARRO

TODO ES IMPORTANTE

El Málaga aparcará esta noche la Liga hasta después de Reyes, cuando visite Balaídos, pero la plantilla no se irá de vacaciones aún. El martes espera el Córdoba en la Copa del Rey, y Juande Ramos no ha emulado a Luis Enrique, que ya ha confirmado que Messi, Neymar, Luis Suárez y Piqué tendrán permiso y podrán adelantar su asueto. Claro que tampoco es igual de peligroso el 0-0 de la ida ante el Hércules que perder por 2-0 en el Arcángel. Ya ven. En víspera de un derbi en el Pizjuán que preocupa siempre especialmente a los malaguistas, he acabado hablando más de otro. A día de hoy las realidades son estas: el Málaga está a cuatro puntos de la zona europea y tiene nueve de colchón sobre el descenso. Al mismo tiempo, peligra seriamente la Copa, su otro frente en la temporada.

Hay una corriente cada vez más mayoritaria entre medios y aficionados que desprecia el torneo del 'k.o.'. Sucedió también hace dos años, cuando no se valoró lo suficiente la importancia que tuvo aquella eliminatoria de cuartos ante el Athletic, con un cruce posterior en semifinales con el Espanyol. Por supuesto, el Málaga actual aún está en dieciseisavos, pero ¿y si le esperara un taquillazo en octavos ante un grande? ¿Y si se elimina al Córdoba y tocan después dos rivales accesibles para el Málaga y se planta el equipo en semifinales? La Copa es importante, aunque casi a nadie se lo parezca. Máxime para un equipo que va a tener que mejorar mucho (en juego y hasta en resultados) para no nadar en zona de nadie de aquí a tres meses. Insisto: salida difícil esta noche en Sevilla, para un equipo que no ha ganado a domicilio desde marzo y que en esta Liga ha ido venciendo fuera sólo tres minutos. Ojalá hubiera sorpresa esta noche, pero la lógica deportiva invita a pensar que el Málaga puede acabar 2016 más lejos de la sexta plaza, a cinco o seis puntos, y con mucho margen sobre los de abajo. Entonces, ¿por qué nadie confía nunca en la Copa?

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