Diario Sur

A lo Panenka

Hubo partidos en que el Málaga no mereció ganar, pero ayer el empate supo a poco. Tuvo que ser en el encuentro en el que se vio más juego, producto de los continuos desmarques de apoyo que permitieron triangular con relativa facilidad. Eso sí, la tecnología debería introducirse para resolver acciones polémicas que acaban en gol. Desde luego, Llorente entró claramente desde la segunda línea.

Juande apostó por Torres como lateral izquierdo con la clara misión de neutralizar a Boga. Salvo en una arrancada, el madrileño se las apañó para no sufrir y supo atar en corto al velocísimo extremo. Las intervenciones de este se vieron tan reducidas que Alcaraz tuvo que cambiarlo de banda. Ni él ni Carcela (ambos llegaban en gran forma) estuvieron productivos, lo que hizo que el Granada dependiera de lo que pudiera fabricarse Kravets.

Este Málaga es más reconocible y se le ve el sello de Juande. Se basa en la presión intermedia para que no haya distancia entre las líneas, para tener siempre dos o tres opciones de pase (ayer fue decisivo ante la teórica inferioridad numérica en la medular) y también para que los puntas lleguen más frescos a la zona de remate. Pero tampoco es casual que Pablo hiciera los dos goles en Valencia y que Camacho marcara ayer. La consigna del entrenador es clara: uno de los medios centros tiene que descolgarse y aparecer en ataque.

El técnico local sólo introdujo un cambio, prueba de que lo que veía le gustaba. A los 'pivotes' se les veía sufrir poco, los extremos estaban activos y Sandro se bastaba para buscarles las cosquillas a los centrales. El partido parecía controlado, pero faltó rematar la faena. Ontiveros tiene un amplio repertorio de recursos, aunque encara mucho y pisa poco el área. En cuanto lo haga...

El debate va a centrarse en el gol anulado, pero en la falta del empate a uno se vio claramente que Samper había buscado claramente el contacto con Torres. Y no al revés. El orden del Málaga era tan brillante que la única opción del Granada estaba en una jugada a balón parado. Ahí Mikel volvió a demostrar que hoy por hoy la falta de contundencia es su principal déficit. Ya ocurrió en Valencia en el 2-1 y se repitió ayer con Kravets. El error en la marca es muy grave. Si tuviera al lado a Weligton...

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