Diario Sur

LA ROTONDA

Inunda... ¿qué?

Aquí 'no ha pasao na'. ¿No? ¿Pero si ha habido unas inundaciones del carajo? ¿Inunda... qué? ¿Pero ESO se escribe con hache o sin hache? Es que ese 'palabro' no salía en el examen, que por otra parte tampoco era obligatorio y me dejaron pasar de curso con tres cateadas. Y además ya ha salido el sol, y todo el mundo se ha echado a las calles llenas de tiendas cerradas y bares abiertos; y otra vez es primavera en invierno y los guiris flipan y los malagueños salen como los caracoles de sus conchas. Y casi es Navidad.

Aquí, como siempre, más bien como nunca, pasa nada. Que viene una riada y se lleva las mercancías de las naves industriales de los empresarios, pues ya pagará el seguro, más bien el Consorcio de Compensación, que lo pagamos entre todos los que tenemos una póliza. Si yo tengo casa, seguro de vida, coche y moto, pues me corresponden cuatro lindas cuotas de reparaciones de daños por anegaciones de otros. Anega... ¿qué? ¿Pero ESO se escribe con hache o sin hache?

Que un montón de casas de vecinos de Cártama están de barro hasta arriba, pues total, entre que unas no tienen papeles y que las legales no son tantas, tampoco cuesta nada movilizar a tres helicópteros, a varias dotaciones de servicios de emergencias y hasta a la UME si hubiera hecho falta. Al final los que se mojan son siempre los mismos y tampoco protestan tanto, que no tienen tiempo con tanto limpiar.

Que en Málaga capital los polígonos y varias calles de la zona oeste se convirtieron en ríos durante horas; que el metro parecía una piscina y a una pobre conductora del Portillo hubo que sacarla casi nadando. Vale, pero hoy ya está seco, casi no se nota y hasta la próxima pasarán algunos años. Y además el alcalde ha dicho que la ciudad está muy bien preparada y eso es lo que importa, qué más da si es verdad o no.

Todo menos hablar de hacer lo que hay que hacer, como no se hicieron después de las riadas del 2010 ni del 2012, ni por supuesto se harán tras la de 2016. Infraestructuras que llevan décadas en el cajón, eternamente planificadas y sin disposición presupuestaria. Pero es que tampoco los trabajos de mantenimiento y limpieza de los cauces de los arroyos, que valen lo que el chocolate del loro, se van a llevar a cabo porque es más barato decir, como osó el consejero de Medio Ambiente, que con una lluvia tan fuerte se habrían desbordado aunque estuvieran tan limpios como la mismísima calle Larios.

Después de todo, gracias a la ESO ya no sabemos cómo se escribe inundación.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate