Diario Sur

A BOCAJARRO

Desengaño

Los balances deportivos sólo tienen sentido al final, porque los avatares deportivos pueden dejar pronto en evidencia cualquier juicio con la temporada en marcha. Hecha esta salvedad no puedo menos que ocultar mi decepción con el Málaga que estamos viendo, al que salvan sus resultados ligueros. Ni en el 4-0 al Leganés ni en sus remontadas -el 4-3 al Deportivo fue el ejemplo más claro-, el equipo convenció con una coherencia en su juego. El Málaga estuvo cerca de acaparar sólo la mitad de tiempo de posesión de balón que el Deportivo, pero marcó cuatro goles sin que Tyton parara. Si actuando sin dominar el juego ni un gran contragolpe un equipo marca once goles en tres partidos -ante el 'Depor', el Leganés y el Sporting- sólo cabe hablar de una alianza de casualidades o de calidad, y esto último me parece más certero. Pero me sabe mal que no se logre sacar más jugo a este Málaga. Veo jugadores de nivel indiscutible medio deprimidos; un equipo que no propone con el balón, deslavazado, poco riguroso tácticamente, sin que las cinco bajas de larga duración sean un impedimento total para ello; a futbolistas en los que no se confió para nada y ahora sacan las castañas del fuego, y un rival copero cada vez más lastimoso. El Málaga está a tiempo de corregir todo. De mejorar el octavo lugar del pasado curso, de acabar cuajando en algo, de crecer con una buena base de jóvenes, pero estamos en diciembre y la temporada se nos está yendo en pensar en que a poco que se mejore el equipo puede estar en Europa o muy cerca. A día de hoy me parece un sueño competir por las plazas de la Europa League, y eso que están nada más que a tres puntos de distancia.