Diario Sur

VOLTAJE

Parálisis Permanente

A todo el mundo le pasa. Por ejemplo cuando nos colocamos en pijama o chándal enfrente del armario con la mirada ida durante un rato porque no sabemos qué ponernos. O como cuando tienes tantos planes para un viernes por la noche que no sabes a cuál tirarte y al final te quedas en casa, como detenido, y ves telebasura. O te sientas delante de un menú de los que se llevan ahora, con platos impronunciables de comida de fusión peruana, o con alimentos que provienen de países en los que no se te ha perdido nada. La incertidumbre provoca la inmovilidad y el anquilosamiento de la voluntad de todo al que le afecte.

Cabe decir que los problemas heredados de la confusión tienen remedio. En nuestro entorno hay muchos psicólogos que se han hecho de oro por haberse especializado en la indecisión. Al parecer es una especie de patología. Tiene tratamiento. Quizás sea curable con simples ejercicios domésticos o con la toma de pequeñas decisiones a diario, asuntos banales que luego ya se irán agrandando, como un músculo. También está la psicoterapia, que dicen que va muy bien para estos casos. La indecisión es algo que debe ser tratado porque si no puedes terminar mal: se empieza dudando y se termina de aparcacoches en el Paseo de los Curas o pasando sospechosas temporadas estivales en Ibiza.

Todos podemos dudar de vez en cuando, pero nuestro alcalde se ha convertido en la estrella mundial de la indecisión. Es el 'frontman' ideal de un novísimo grupo municipal, Parálisis Permanente (PP), que sólo canta versiones. Que los proyectos están paralizados es un hecho. La lista de ejemplos es tan grande y la tenemos tan interiorizada que no parece necesario destriparla. Tampoco cabrían en esta columna. Ni siquiera sus 'proyectos estrella' le han salido bien, no porque no pueda hacerlo (nos remontamos a épocas de mayorías absolutas) sino porque no tiene ni un miserable modelo de ciudad, que sepamos. El numerito de la estatua del Marqués de Larios no es más que una muestra de una actitud que lleva mucho tiempo practicando.

En los últimos años el PP de la capital ha hecho poco o nada por mejorar la vida de los malagueños. Cuanto más lo pienso menos cosas se me ocurren; hasta la noria del puerto es un desastre que lucha contra una ridícula intermitencia. Ha hecho la ciudad más visitable, más turística, ha colaborado fehacientemente en la privatización del espacio público, ha puesto el fomento del consumo por encima de la habitabilidad y ha invertido millones por el comercio, pero por nosotros, poco. La iniciativa privada no duda tanto, pero en todo caso también se le pueden ampliar los plazos hasta el infinito. En el otro extremo, la incapacidad del grupo que dirige un señor que lleva décadas amasando poder y que da la impresión de no tener mucha idea de lo que hacer con una ciudad que lleva 16 años gobernando.