Diario Sur

FALSO 9

PALCO VIP

Un clásico a las cuatro y cuarto de la tarde parte el día por la mitad tanto a los seguidores de uno como otro equipo. La culpa la tiene Oriente. Allí lo verán a la hora adecuada. La noche es el momento preciso para celebrar estos partidos y después celebrarlo o irse a dormir, según las circunstancias. A media tarde y dependiendo del resultado uno se queda sin saber qué hacer. Cuando veo los clásicos por la noche en el palco VIP de mi casa preparo un banquete, sin embargo la media tarde me deja descolocado. Además, yo nunca meriendo. Entonces queda la salida de tomar una copa y luego otra y así sucesivamente hasta que el controvertido Clos Gómez pite el final. El gran peligro de los partidos en casa consiste en que no está prohibido consumir bebidas alcohólicas. Yo no pruebo el café después del mediodía porque me produce insomnio, así que mañana por la tarde brindaré a la salud de mi equipo. Luego, Clos dirá.

Entre los prolegómenos y los resúmenes la retransmisión del clásico durará casi el día entero. O sea que conectarán a la hora del almuerzo y terminará cuando muchos quisiéramos que comenzara el encuentro. No imagino a los aficionados asistir a celebrarlo con la familia a las fuentes de Canaletas o Cibeles en lugar de comer churros en cualquier cafetería, pasear al perro o ir de compras. Yo permaneceré en casa independientemente del resultado. Según lo que pase seguiré en el palco hasta que no quede absolutamente nadie en el estadio ni en el plató de televisión o apagaré las luces, lo dejaré todo a oscuras, y pondré una peli, una comedia, algo que me haga reír de las cosas sin importancia que nos jeringan el día.