Diario Sur

EL RAYO VERDE

Desafío final federal

El fantasma del nuevo orden federal recorre España, ahora ya en serio. Circula en el boca-oreja: el nuevo marco de la organización del Estado no se puede postergar más y se preparan plataformas que sacudan el debate. No se trata, parece, de marear la perdiz con que si un lavado de cara, que si la 'declaración de Granada' o algún otro documento, sino de resolver de una vez el encaje de Cataluña y los problemas que apuntan en otros territorios.

Inquieta el despacho de Soraya Sáenz de Santamaría en Barcelona, su 'mano tendida' a Puigdemont y los pasos que desde Madrid se están dando, o se insinúan, para aflojar la 'cuestión catalana'. Se frunce el ceño en la política andaluza y sus aledaños, porque se teme que, como los recursos no son infinitos, la comunidad termine por verse más perjudicada de lo que ahora está en la financiación autonómica. Desnudar un santo para vestir otro, digamos.

La pregunta es ¿tendrá esta Junta de Andalucía poder suficiente para hacerse fuerte frente a la avalancha que viene? ¿Sube de Despeñaperros el discurso andaluz acerca de la necesidad de 'reequilibrar' los territorios que tan bien argumenta el consejero Ramírez de Arellano? Ese gráfico que demuestra que cuanto más se aleja la curva de la frontera con Francia más alta es la tasa de paro, porque menores son las industrias, que el Estado fomentó cuanto más al norte mejor ¿convence? ¿O el estereotipo de la Andalucía subsidiada y atrasada va a ser más fuerte que la verdadera historia de la región postergada en las inversiones del Estado? Y aun más ¿cuánto hay de interesado y vinculado a este debate futuro en las críticas recientes a Andalucía (de Cifuentes a Rufián) y hasta en el desprecio a Susana Díaz y sus aspiraciones de liderazgo del PSOE nacional? Que son especialmente agrias en Cataluña, donde se advierte que la resistencia andaluza puede ser un obstáculo a sus pretensiones.

Cada una de estas preguntas tiene derivadas, porque aunque no es una cuestión nueva, ya la detectó Griñán durante su presidencia tras la primera Diada multitudinaria de 2012, no parece que se haya hecho nada para desbrozar el camino, romper los tópicos o construir un argumentario sólido que se instale en el pensamiento común, como lo ha hecho la necesidad de que Cataluña mejore su financiación.

La última y gran cuestión es si los dos grandes partidos andaluces estarán a la altura del reto. Si Susana Díaz, en pleno tránsito, mantendrá el pulso. Y aún más, si el PP de Moreno Bonilla será capaz de levantar de verdad la bandera blanquiverde y demostrar de qué lado está si se trata de defender los ingresos de la comunidad. De acuerdo con que el PSOE que ahora tanto se queja apoyó la financiación que acordó Zapatero, pero la hora del rifirrafe ha pasado y estamos en la siguiente pantalla. Palabras mayores. El desafío final.