Diario Sur

FÚTBOL ESCRITO

MONTAÑA RUSA MALAGUISTA

Parece ser el destino del Málaga caminar siempre en la cuerda floja, sobre un abismo incierto, que igual esconde una sima que un saltito cómodo, eso no se sabe. Pero la falta de solidez acaba por tener un efecto anestésico: sencillamente la costumbre de tener pies de barro nos lleva a los malaguistas a no ponderar en su medida real los continuos riesgos que el club ha afrontado, afronta ahora y seguramente afrontará en el futuro, en una suerte de bucle que igual nos lleva a la Champions que a asomarnos al fondo de la tabla. El último vaivén de esta montaña rusa malaguista es el sobreseimiento de la querella criminal que el jeque Al-Thani puso contra dos de sus anteriores fuertes en la directiva -Ghubn y Shatat- y contra el presidente de la empresa hotelera BlueBay, Jamal Iglesias, por presunta falsedad documental, apropiación indebida, administración desleal y delito societario. Con esta querella, Al-Thani quiso dilatar el proceso civil por el que BlueBay, ojo, una empresa hotelera, no futbolera, solicita la titularidad del 49% de las acciones del jeque en el Málaga y, lo que es incluso más preocupante, el control de la entidad. Parece ser -lo dirá la justicia- que en la época de abandono del club y cachondeo del jeque, pudo vender gran parte de la propiedad del club a BlueBay por un precio irrisorio, lo que permitió a los hoteleros fichar como entrenador a Schuster y vender a media plantilla de Champions a precio de saldo; y encima presumir de que esa gestión fue cojonuda, oiga. Pero Al-Thani, que por cierto no fue ni a declarar al juzgado, ha recurrido. Vamos subiendo despacito, despacito en la montaña rusa blanquiazul y en breve empezará la bajada. A ver dónde y cómo acabamos.