Diario Sur

LA ROTONDA

Tiesos

Una nueva disciplina estudia la economía doméstica de los hogares malagueños, que son particulares para lo bueno y para lo malo, por aquello de nuestro espíritu portuario y fenicio. Se trata de la 'tiesometría', el estudio del nivel de estrechez financiera de las familias. Con la clase media en serio peligro de extinción, que a punto están de meter a los pocos afortunados que quedan en reservas para reproducirlos en cautividad, el índice 'tiesométrico' mide el estado de las cuentas conforme se acerca el amenazante final de mes, y permite clasificar entre los tiesos holgados; los tiesos a secas y los tiesos de solemnidad.

Los principales indicadores a partir del día 20 son dos: el número de capas de ropa, batas y mantas que somos capaces de soportar, para no tener que conectar la calefacción, salvo riesgo extremo de congelación de las extremidades, cuando los espasmos de la tiritera convierten al susodicho en paciente de una nueva versión del Baile de San Vito. El segundo es la cesta de la compra, que se vuelve raquítica y se vacía de toda clase de productos de cierto nivel de calidad conforme se aproxima la catastrófica última semana.

Pero hete aquí que el mercado, que como bien sabe El Roto es la religión verdadera, ha sabido analizar los datos estadísticos que ofrece la 'tiesometría' y se ha adaptado, para que incluso el más tieso entre los tiesos pueda seguir ejerciendo el democrático derecho a gastar por gastar. Para ellos, se ha inventado toda una suerte de fórmulas de rebajas encubiertas bajo modas americanas, con nombres en inglés que suenan a moderno y guay, como el 'black friday', el 'cybermonday' y otras tantas chorradas, que no es más que venderlo todo con los mismos descuentos que se podrían hacer el resto de los días, y que de hecho se pueden encontrar fácilmente por Internet.

Y allí que van las legiones de tiesos a tirar la casa por la ventana y acechar las tiendas con olfato lobero, que las gangas se las lleva la vecina y luego te las restriega por la jeta. Por más tiesos que estemos, siempre hay hueco en la Visa para algún capricho, propio o de regalo. Total, es cosa de echarle otro poco de agua al puchero. La pregunta de Pepito Grillo, la que nadie quiere escuchar, es si realmente necesitamos comprar tanto. Basta con echar un vistazo a plataformas como Wallapop para comprobar que la gente se desprende de millones de cosas que se llevó un día por capricho y que desde entonces están cogiendo polvo.

Si hay que gastar por gastar, como el sacro mercado manda, al menos que sea en acciones solidarias como la Gran Recogida, para que todos sigamos igual de tiesos, pero que al menos no falte un plato de comida sobre ninguna mesa.