Diario Sur

OJO DE HALCÓN

GOLES Y SÓLO GOLES

Hace hoy un año los propietarios del Málaga destituyeron de forma fulminante al director general. Aunque aquella decisión y la catarata posterior de despidos tuvieron un enorme impacto en el entorno, la preocupación de los aficionados se centraba casi exclusivamente en el aspecto deportivo. El equipo, conviene recordarlo, estaba en zona de descenso con solo 10 puntos en 13 jornadas. Y lo que es peor, el calendario no invitaba al optimismo: complicadas salidas a San Mamés y Vallecas y la visita del Atlético de Simeone. Más allá de que la imagen salpique al club, por norma general al seguidor le interesan poco los movimientos en los despachos (aunque a los periodistas sí nos pongan más esos dimes y diretes). La pasada temporada, con aquella travesía por el desierto sin más cara visible que la de Francesc Arnau, el temor era que la situación extradeportiva calara en el vestuario en plena etapa de dudas, algo que neutralizaron el nuevo director deportivo y el delegado del equipo, Carlos López. Durante un par de días hemos asistido a los ecos del varapalo sufrido por el jeque al tratar de frenar el 'caso BlueBay' con querellas contra los que fueron sus dos consejeros delegados y el propietario del grupo hotelero. El recorrido de la sentencia ha sido mínimo. Y no es que el malaguismo esté ya curado de espantos (que lo está y con creces), sino que realmente el interés está en ver si este equipo dirigido por Juande crece como se desea, si los lesionados se recuperan y si se afianza en la zona media. En definitiva, que la pelota entre. El aficionado quiere goles y solo goles. Los jugadores ya dieron el año pasado un ejemplo de compromiso y se centraron únicamente en lo deportivo. Y ahora, no lo duden, será exactamente igual.