Diario Sur

zona técnica

Entrega, emoción y victoria

Por el nombre del rival, el número de espectadores que pudieron disfrutarla y la manera de producirse, la victoria que consiguió el Unicaja de ayer es de las que cambia la trayectoria de una campaña.

Dominio local

Antes del partido ya existía temor por el daño que Tomic pudiera hacer a Musli. Por si acaso, ambos fueron los que abrieron el marcador de sus respectivos equipos. El pívot local empezaba siempre lejos del aro, con un bloqueo directo, para caer después hacia la canasta; el barcelonista iba directamente a buscar una posición interior, pero ambos eran ejes fundamentales en los ataques de sus respectivos equipos.El Unicaja, sin embargo, empezó pronto a insistir en el tiro exterior, mientras los azulgrana disponían de más variedad de recursos. Bartzokas mando muy pronto al banquillo a Tomic y el Unicaja se puso por delante en una dinámica general en la que los árbitros permitían pocos contactos y los dos equipos disfrutaron pronto del bono de los tiros libres. Cuando se llegó al décimo minuto el Unicaja dominaba no sólo el marcador, también el juego.

Pobre Barça

En el principio del segundo cuarto, Plaza mantuvo a Suárez y a Waczynski en su quinteto, aunque ninguno de ellos había descansado en el primer cuarto. Además, dejó a Musli en el banco, quizás en espera de que Tomic apareciera en escena. Los dos equipos fallaban mucho en ataque, lo que permitía al Unicaja mantener su ventaja. Como el ataque azulgrana no arrancaba, su entrenador ordenó el retorno de Tomic. Sin embargo, la anotación visitante fue ridícula (14 puntos en el segundo cuarto y 29 al descanso), porque en un partido de mucha superioridad de las defensas, la del Unicaja, fortalecida con los tapones de N’Diaye dominó la escena en los dos primeros cuartos.

Acierto

En el descanso, todos estábamos convencidos de que si Rice seguía oculto el Unicaja ganaría el partido. Otro argumento para el optimismo era la falta de ideas y de entusiamo de los visitantes. No fue un buen síntoma que Tomic se fuera enseguida al suelo en busca de un balón o que Rice empezara a carburar. Plaza quiso aumentar las dificultades del base visitante y dio entrada a Alberto Díaz por un desacertado Lafayette.El partido parecía otro, porque los ataques tomaron el protagonismo por fin. Musli, huyendo de Tomic, prefirió alejarse del aro y acertó desde el poste alto. El parcial de 22-26 del tercer cuarto era fiel reflejo del cambio experimentado por el partido, con una mayor producción ofensiva y la reacción visitante.

Emoción

En el principio del último cuarto Bartzokas reservó a Rice para un presumible final apretado. El Unicaja anotaba poco y el Barcelona, todavía menos. Por eso los locales aumentaron su ventaja. Una prolongada sequía local llevó el partido a un final tan emocionante como agónico. Para un Barcelona en crisis, que sufrió muchísimo en la primera mitad, la situación era ideal, más aún contando con un base como Rice, que se mueve como pez en el agua en esa situación. Con el partido ganado, dos errores de Perperoglou le dieron el Unicaja la oportunidad de empatar. En la prórroga, un Barcelona sin dirección dentro y fuera de la cancha, no fue enemigo para el Unicaja, que hizo valer la diferencia en la línea de personal entre Tomic y Fogg.