Diario Sur

ANDALUCÍA EN EL DIECISÉIS

Pleitesía

La noche del jueves, mientras un gran número de periodistas esperábamos a Miquel Iceta en la calle San Vicente, eché cuentas de que si Susana Díaz es elegida secretaria general del PSOE y sigue de presidenta de la Junta, la sede de los socialistas andaluces será en parte también la de los socialistas españoles. De hecho empezó a serlo esa noche, en el momento en el que el primer secretario del PSC se bajaba del avión en Sevilla para ir a hablar con Díaz. Algunos compañeros observaron que lo importante de la visita del catalán es ese gesto de rendir pleitesía, de reconocer el liderazgo de Díaz, su poder sin corona. Y no que Iceta prometiera neutralidad en las primarias. Tampoco que tratara de averiguar cómo respira la andaluza y si es verdad que el PSOE puede dejar fuera de esas primarias a los 18.000 militantes del PSC si las relaciones se rompen. A mí me parece que esto último es lo mollar, claro, porque es muy conocida la fama de la socialista de saber contar votos para ganar asambleas, comités, primarias y secundarias.

Iceta en realidad lo que hizo fue adelantarse a los hechos. La presidenta había afirmado tres días antes que es compatible el cargo de presidenta de la Junta con el de secretaria general del PSOE. La casa socialista de San Vicente en Sevilla queda a 15 minutos del palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta. Ferraz queda a dos horas y media de AVE. Si Susana Díaz es elegida líder del PSOE, convertirá por un tiempo a Sevilla en capital de España, al menos para los socialistas. Iceta ha sido el primero, pero no el último en pedir audiencia.

Sevilla siempre mantuvo aspiraciones de volver a ser capital de reino desde que el rey poeta Al Mutamid la abandonó derrotado. Aún siguió conservando su nombre de reino en los siglos XVI al XVIII, pero con rey castellano. Los Montpensier reavivaron la pretensión en el siglo XIX, por eso remozaron la antigua escuela de mareantes para convertirla en el suntuoso palacio de San Telmo, con sus famosos jardines y parques de María Luisa, la reina hermana de Isabel II. Aspiraba el duque francés, su esposo, a heredar el trono e instaló en San Telmo una pequeña corte para ir ensayando.

Ese San Telmo fue luego seminario de curas hasta que Manuel Chaves se lo compró al Arzobispado de Sevilla para transformarlo en la Presidencia de la Junta. Las de vueltas que da todo. Ahora es un edificio monumental por fuera y sobrio y funcional por dentro. Desde uno de sus despachos con vistas a los jardines, Susana Díaz igual también ensaya a ser presidenta del Gobierno de España.

Por lo pronto, aún debe ganar unas primarias al militante de base Pedro Sánchez, para liderar el PSOE, que está en la oposición. Y aunque no deje la Junta, no tendrá más remedio que dejar la secretaría general del PSOE andaluz. ¿A quién? Eh aquí la verdadera intriga a resolver. Díaz ha ido siempre premiando a los fieles en todos los puestos. Hay varios en el banquillo: Cornejo, Jiménez Barrios, Mario Jiménez, Verónica Pérez... Quien resulte señalado sabe que solo será virrey. Susana Díaz no dejará que le salga coronita.