Diario Sur

EL ÁRBITRO

Discreta labor

No fue lo mejor del partido de ayer el arbitraje de Vicandi Garrido. El encuentro no le ofreció dificultad alguna, y eso que las inclemencias del tiempo a priori eran un elemento de complejidad en el control del juego. Comenzó con buen tino, valiente y certero en el penalti que indica en el área malaguista.El derribo del uruguayo Ricca lo propicia. También acierta plenamente en el que indica a favor del equipo malaguista, por acción punible sobre Santos. Su problema fue el criterio en el control del juego, desigual con los equipos.

Lo positivo

El control que sostuvo en las acciones en el interior del área, su mejor parcela sin lugar a dudas. Su condición física es otro aspecto que domina a gran nivel.Sin embargo, estuvo muy deficiente en lograr una óptima posición en el ritmo del juego, de ahí que no lograra discernir con acierto las acciones de disputa del balón con falta. Por último, destacar la buena ayuda que recibió de sus asistentes, muy serios y firmes en sus indicaciones.

Lo negativo

Su gestualidad, excesiva. Desde el comienzo trató de mantener su figura, que es verdad que la tiene, pero no es necesaria tener tanta teatralidad ‘taurina’ para dirigir un partido de fútbol. Lo que es necesario es concentración en el juego para dirimir lo que se produce en él. Deberá mejora mucho si quiere sostener la categoría en la élite. Amonestó a Luisinho por claro agarrón, a Juanpi y Camacho por juego peligroso y a Ontiveros por quitarse la camiseta.

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