Diario Sur

CRÍTICA DE TEATRO

LA JUSTICIA Y LA DEMENCIA BUROCRÁTICA

El autor checo Franz Kafka, fallecido en 1924, y el texto de 'El proceso', publicado después de su temprano fallecimiento, fue utilizado por Orson Welles, que lo llevó al cine en 1962, con Anthony Perkins, Romy Schneider, Elsa Martinelli y el propio Welles en los principales personajes. La adaptación realizada y dirigida por Belén Santa-Olalla para la Factoría Echegaray, y programada en el teatro de ese mismo nombre hasta el 10 de diciembre, parece haber querido recrear una ambientación y ritmo del mismo calibre demencial que la película, pero en soporte escénico, claro, que pone en evidencia lo farragoso de los procedimientos judiciales, como denunció Kafka en su tiempo y con el que se pueden observar similitudes en casos de actualidad en los que los acusados tardan demasiado tiempo en conocer cuál es su delito y hasta llegan a morir sin ser acusados judicialmente, pero sí con sospechas más o menos fundadas hasta más allá de la muerte. O delincuentes presuntos o no, que por la lentitud procesal prescriben y no se les condene. Esa es la historia de Josef K, protagonista del proceso. La puesta en escena logra recrear ese estado de demencia procesal, tanto en ambientación como en las interpretaciones de los complicados personajes y situaciones.

Solo adolece de dos cualidades que restan química y desvirtúan los significados de las relaciones entre los personajes, porque a Josef K lo interpreta una actriz, muy bien por cierto, pero que, por mantener la identidad masculina del personaje, destruye la química necesaria en escenas como la sensual con el pintor y anula la masculinidad del mismo Josef K en su escena de sexo con una mujer. También adolecen algunas escenas de la necesaria técnica vocal para emitir la voz en soporte escénico para que se entienda todo lo que dice el importante texto. Este último aspecto tiene fácil solución, pero la conversión del protagonista en personaje femenino es labor más ardua y correspondería a quien ha escrito la versión.