Diario Sur

Bellas Artes engorda

'Under 35' se muestra en la galería GACMA. :: sur
'Under 35' se muestra en la galería GACMA. :: sur
  • El influjo que esta facultad tiene en Málaga va mucho más allá de las fronteras de su sede

La historia de la Facultad de Bellas Artes contiene los ingredientes típicos de muchas causas que se han llevado a cabo con éxito, pero que comenzaron con la lentitud y parsimonia habitual en muchos procesos que dependen de las instituciones, y que a menudo encuentran más trabas de las habituales cuando están referidas a la materia cultural. La creación de dicha facultad en Málaga se remonta a su ideación a mediados de los 90 y a una evolución de años que tuvo sus primeros resultados en el año 2005. En ese año se empezaron a dar clases de una manera casi clandestina en el sótano de un aulario en Teatinos. La reacción a la falta de medios, personal y condiciones suficientes para desarrollar aquel primer curso fue memorable; propuesto por la decana de la facultad, Carmen Osuna, el arquitecto Santiago Cirujeda creó una asignatura llamada 'Autoconstrucción de espacios múltiples'. Dicha asignatura fue la primera en la historia de la facultad, y la mayoría de los alumnos prematriculados se inscribieron en ella para participar en un proyecto colectivo que trataba precisamente de acondicionar un espacio polivalente, que abrió el curso siguiente con bastante visibilidad, por cierto. Aquellas dos trincheras sirvieron de aulas durante un tiempo y dieron lugar a una asociación de alumnos homónima, que fue muy activa en su momento aunque ya ha desaparecido. En el año 2009, la mudanza al campus de El Ejido dio lugar a la facultad tal y como la conocemos hoy, con una excelente sala de exposiciones por la que han pasado los alumnos más aventajados y algunos profesores, y también celebra un buen número de actividades sobre la creación artística, convirtiéndose en un espacio que, aunque presenta notables necesidades de mejora, supone un enclave cultural importante para la ciudad. Sin embargo, el influjo que la Facultad de Bellas Artes tiene en Málaga va mucho más allá de las fronteras de su sede.

Desde hace algunos años y de una forma cada vez más destacada, la facultad de Bellas Artes ha ganado un peso considerable en las propuestas culturales que se producen y reproducen en la ciudad. Con Salvador Haro en el decanato desde hace seis años, a la ya consolidada relación con el Centro Cultural Provincial de la Diputación, que anualmente expone los proyectos del máster en Producción artística interdisciplinar (la última muestra fue clausurada ayer), se une un buen número de espacios públicos y privados, como las galerías JM -que dedica una de las salas a la proyección del arte más joven- o Isabel Hurley, bien porque se han establecido mecanismos de colaboración, o bien porque las hornadas de artistas formados en la Universidad encuentran sus salidas expositivas de una forma natural. En el heterodoxo discurso de inauguración del Fancine, la vicerrectora de Cultura, Tecla Lumbreras, dijo que la Universidad también tenía que 'hacer la calle'. Pues gracias al empeño personal de algunos de sus profesores, Bellas Artes mantiene un nexo con la ciudad muy vivo y de la que podemos sentirnos orgullosos.

Under 35

La palabra 'emergente' ha sido quizás demasiado manoseada y se ha visto aupada por la crisis, que provocó una oleada quizás cansina del término y de todo tipo de exposiciones que, cómo no, estaba dedicada a tales menesteres. Le dedicaron hasta un parking: desde hace varios años la oferta cultural se ha superado a sí misma en la cuestión de espacios alternativos, institucionales, domésticos o urbanos, con más o menos suerte. Por supuesto no por ello debemos despreciar el término ni los productos artísticos que genera. Como otro ejemplo de atención especial al arte joven, la galería GACMA inauguró anoche la tercera edición de su #Under35, la exposición anual que dedica a este sector de la creación y que se convierte en una fiesta de la emergencia. Esta edición reúne a una treintena de artistas andaluces seleccionados a partir de un estudio realizado por Silvia López de la UMA y Cecilio Rodríguez y Antonella Montinaro por parte de la galería, y que se hace eco de estas generaciones de artistas que, gracias precisamente al impulso que presta la facultad de Bellas Artes, surgen con un conocimiento del lenguaje creativo aprendido mediante su formación.