Diario Sur

EN DIAGONAL

Rita

En caso de morir en un hotel, prefiero el Claridge's de Londres. Rita Barberá se hospedó allí con cargo al Ayuntamiento de Valencia. No le gustaban las «cutrerías», ya saben. El 'caso Ritaleaks', donde aparecían esos gastos, se archivó para escándalo de muchos. Porque para muchos, vicesecretarios o no, era difícil creer que Rita no estuviera implicada en no sé cuántas corruptelas. En 2013, dos días después de la muerte de Margaret Thatcher, la diputada Glenda Jackson lamentó en el parlamento británico el «extraordinario daño humano» que el thatcherismo había provocado. «¡Qué vergüenza!». «¡Siéntate!», le gritaban desde los escaños. Hace poco, la actriz dijo que la reacción era previsible y, por tanto, fácil de ignorar. Pablo Iglesias y Alberto Garzón también habrían previsto las reacciones a su botaratismo (los senadores de Unidos Podemos sí se sumaron al minuto de silencio). Que Rufián haya sido más educado los retrata. Cutrerías.