Diario Sur

Mis notas del Unicaja - Buducnost Voli

Triunfo. Una salida en tromba de Foggs (13 puntos en los primeros ocho minutos, 20 al descanso y 31 al final), una gran defensa de Alberto Díaz (incluidas tres recuperaciones) a Marcus Williams y un acierto demoledor en el triple (se movió mucho tiempo por encima del 50%) le permitieron al Unicaja dominar el ritmo del partido frente a un Buducnost muy diferente al de la primera vuelta, y no solo por el cambio de entrenador.

Aforo. La entidad del rival y el fresco al que no nos acostumbramos por estas latitudes provocaron una paupérrima entrada: 4.156 aficionados acudieron a ver a un equipo que no conoce la victoria en la Eurocup y cuyo único atractivo es la siempre estimulante presencia en sus filas de Marcus Williams.

Equilibrio. El paro de diez días sin partido oficial le permitió al Unicaja recuperar a los lesionados (excepto Nedovic), aunque a última hora causó baja Smith por temas personales (su mujer se puso de parto). No obstante, no se apreciaron cambios significativos en su juego, y la excesiva dependencia de Musli es evidente. Pese a su acierto en los triples necesitó del pívot serbio para domeñar las ansias montenegrinas por estrenarse en la competición.

Valores. La exhibición de Fogg fue paralela a las virtudes exhibidas ayer por el Unicaja para atar su clasificación: su imperial dominio en el rebote ofensivo y el equilibrio entre pérdidas y recuperaciones, faceta en la que destacó Díaz, que robó cinco veces el balón.