Diario Sur

SINÉCDOQUE

ADIÓS, BIG DATA. HOLA, SMART DATA

E futuro está llegando. Internet resulta un término antiguo a estas alturas, ya lo hemos asimilado o bien, como diría un Borg, «la resistencia es inútil». Queramos o no, el Big Data forma parte de nuestras vidas, o quizás nuestras vidas forman parte del Big Data. Nuestro dispositivo móvil, que hace tiempo que dejó de ser solo un teléfono, está como mucho a unos metros de distancia de nosotros siempre. Todo el tiempo. Casi como un chip. Nuestros movimientos se registran cada pocos segundos, nuestras búsquedas, lo que miramos, lo que comentamos con nuestros amigos. Todos esos datos van a parar a alguna parte, probablemente a las manos de un analista, quien conoce bien la frase de «parálisis por análisis». Pero esa frase también empieza a ser parte del pasado. El Big Data está experimentando ya una transformación hacia lo que pronto se conocerá como Smart Data. El dato procesado, segmentado, calculado, filtrado. En definitiva, el dato digerido, el dato inteligente. Serán los grandes sistemas de computación los que realizarán este proceso siguiendo las directrices de los analistas, los matemáticos, economistas. Máquinas sin parálisis que tragarán millones de datos, los digerirán en cuestión de segundos y devolverán estadísticas, predicciones. Básicamente adivinarán el futuro inmediato con grandes modelos predictivos e incluso serán capaces de tomar decisiones sencillas. Con palabras más técnicas y seguro que más acertadas lo describía Joshua Gans en su último artículo 'The Simple Economics of Machine Intelligence' publicado en Digitopoly. Es cierto que puede dar miedo este futuro, pero también es cierto que estos modelos ya se han puesto en práctica y, más allá de percatarnos, lo hemos asumido. Coches que conducen solos por la ciudad, no se trata de magia sino de un gran modelo predictivo en marcha. ¿Y ahora qué? Ahora se trata de no olvidar que no hay ninguna máquina capaz de imitar el arte o la metáfora, y existe un factor X con el que tomamos decisiones de juicio, grandes y pequeñas, y seguimos siendo dueños del maravilloso libre albedrío de este mundo.