Diario Sur

GUADALQUIVIRIA

Griegos

E ste domingo mi compañero Antonio Montilla Romero hacía una radiografía en SUR muy esclarecedora de la división de la izquierda en la provincia de Málaga. El análisis puede extrapolarse a todos los ámbitos geográficos. La izquierda ramificada no es una novedad en la democracia española. Si vamos a la transición o a los años posteriores encontraremos secuencias muy parecidas a las que ahora vivimos. También es verdad que hubo tiempos de menos divisiones. Todos coinciden con las etapas de un PSOE poderoso en las urnas y gobernando.

Aquel PSOE fue un caballo de Troya seduciendo gentes de distintas siglas de la izquierda con el objetivo de ganar a la dividida UCD. ¿Cuántos del Partido Comunista o Izquierda Unida acabaron militando en el PSOE? Muchos. La más reciente, Rosa Aguilar, pero ahí está todavía Amparo Rubiales dando guerra en las filas socialistas, ahora desde su cuenta en Twitter. Recuerdo una de sus conferencias hace muchos años en defensa de la igualdad de la mujer. «Las niñas son las mejores en las escuelas, las que mejor nota sacan, pero luego se enamoran...».

Eso es lo que muchos pensaron de Tania Sánchez, la exnovia de Pablo Iglesias, dirigente de IU en Madrid cuando dijo una y mil veces que nunca se iría a Podemos y acabó en Podemos, recibiendo críticas de sus antiguos camaradas de IU, también de Alberto Garzón. Poco tardó el político de Málaga en seguir sus pasos, enamorado como ella del ascenso meteórico de Podemos. Buscó y obtuvo su alianza con el partido morado para el 26J. Nació Unidos Podemos. Ahora quiere ir más allá de la alianza, quiere entrar en el caballo griego que ansía ser Podemos para conquistar la Troya del PSOE y que a este le ocurra lo mismo que a la UCD, que desaparezca. La historia se repite o no se repite, pero a veces hay secuencias que se parecen demasiado. La política es como Hollywood. Le encanta los 'remakes'. Al Syriza español, también.

La operación de Garzón para fundir Izquierda Unida en Podemos encuentra reticencias lógicas de quienes han sido algo con IU, como Diego Valderas, que logró sacarla del ostracismo de la 'pinza' en Andalucía.

IU quiere volver a gobernar en la Junta, como lo consiguió Valderas, pero esta vez no con el PSOE, sino con Podemos, con Teresa Rodríguez de presidenta. Y no en coalición, con reparto de consejerías, sino en aleación, formando una gobernanza de metal único. Lo malo es lo que salga de la fundición. Si sale acero, el PSOE puede echar a temblar, pero también puede salir latón. Pese a la desbandada de muchos de sus militantes en los 80, el PCE resistió al PSOE y se inventó Izquierda Unida. Ahora no parece que vaya a resistir al regalo griego de Podemos. DEP.