Diario Sur

LA TRIBUNA

La continua amenaza y el Guadalmedina

Desde la construcción de la presa de El Limonero en 1983, no ha cesado el confuso debate sobre la nueva situación que esta actuación hidráulica aportaba al río Guadalmedina, y en consecuencia a la ciudad, ya que a pesar de que dicha construcción de la presa se realizó con la principal justificación de evitar las inundaciones en la ciudad parece contradictorio que dicha razón y ser de la presa no haya sentenciado esa amenaza para la cual se realizó. Y es que tanto su dimensionamiento como sus normas de explotación y gestión, obedecían a su concepción como presa de regulación y no de acumulación de agua, garantizando así que ante cualquier avenida de agua pudiera evitarse esta amenaza de inundaciones y utilizar su cauce exclusivamente para el desagüe de los arroyos aguas abajo de la presa y la propia regulación controlada de la misma en base a la justificación que antes apuntábamos.

Sirvan estas anteriores reflexiones para prestar aún mayor atención e importancia al Concurso de Ideas sobre la Integración Urbana del Río Guadalmedina que convocó la Fundación Ciedes con todos sus patronos en el año 2012, en los que destacaba la presencia activa tanto en la convocatoria, como en su patrocinio y en el jurado, el propio Ayuntamiento de Málaga y la Agencia Andaluza de Aguas de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía como entidades competentes y responsables en las actuaciones a realizar en el ámbito del río Guadalmedina y sus bordes urbanos.

Si bien este 'Concurso de Ideas' no tenía un carácter vinculante en su resolución, se convertía en una importante iniciativa tanto por la presencia comprometida de las citadas administraciones competentes como por la amplia representación de todas las instituciones públicas y privadas que agrupadas como patronos en la Fundación Ciedes tomaban la decisión, por primera vez desde la construcción de la presa de El Limonero, en clarificar técnicamente y urbanísticamente la realidad geográfica e hidráulica del río Guadalmedina en su relación con la ciudad a través de un significativo reclamo como 'el río que los une'. Los resultados de esta convocatoria dieron lugar a una importante confluencia de trabajos en donde una mayoría de las propuestas apostaban por integrar el río en la ciudad, resultando ganadora la propuesta que tuve la suerte de dirigir, junto con un amplio equipo técnico, en donde demostrábamos que la viabilidad hidráulica del río se basaba en la propia gestión para la cual fue construida la presa de El Limonero y que en consecuencia posibilitaba también integrar urbanísticamente el río y la ciudad.

La operación del río Guadalmedina es, sin lugar a dudas, la más importante asignatura pendiente de la ciudad de Málaga. No se puede simplificar sus soluciones mediante propuestas tan débiles e ineficaces como los efímeros itinerarios peatonales o bicis por su cauce, o bien las artificiales 'plazas-puente' para salvar desesperadamente la continuidad urbana de la ciudad por encima o al margen del río y no 'con el río'. Y todo ello, ante la continua amenaza de quienes tienen las competencias sobre su cauce que quizás esté más motivada por razones de mantener el control administrativo sobre dicho espacio que la del reconocimiento hidráulico que la evidencia les llevaría a la comprensión urbana de la inevitable integración del río con la ciudad. Esta integración aportaría importantes mejoras no solo en las condiciones urbanas de sus deteriorados bordes del río, posibilitando sustituir las actuales muros injustificados de defensa del río por laderas ajardinadas de conexión paisajística con su cauce, conformando el mayor parque de la ciudad con una dimensión de diez veces mayor que la aportación que el Marqués de Larios con su realización del actual Parque de la ciudad realizara a principios del siglo XX, sino que además se resolverían graves problemas viarios y de transporte público en sus ejes norte-sur, e incluso peatonalizaciones del Centro Histórico que sin esta actuación sería muy difícil entender ni lograr el acierto adecuado de los mismos. Y respecto al equilibrio entre inversión y repercusión social, es donde alcanzaría su mayor atractivo al suponer económicamente la realización de esta actuación menos del diez por ciento del valor de la operación del Metro en Málaga, aportando la importante rentabilidad social que producirían las necesarias reformas urbanísticas que requiere la ciudad, incluso para mejorar su tráfico y urbanidad, y la creación del mayor y más importante espacio público colectivo en toda su historia. La solución de concretar las bases para la redacción de un Plan Especial, que recogiera el contenido de aquel Concurso de Ideas para desarrollarlo administrativamente, podría ser una adecuada salida a esta situación sin tener que seguir planteando la continua amenaza del río como excusa para no actuar en esa urgente y necesaria integración río Guadalmedina con su ciudad de Málaga.