Diario Sur

LA ROTONDA

Las citas del SAS

La sanidad pública tiene muchas cosas buenas. Entre ellas que atiende a todo el que está malo. Es una garantía saber que cuando se cae enfermo hay profesionales para prestar la asistencia correspondiente. El problema surge cuando esa atención se retrasa y los pacientes ven cómo pasan el tiempo sin que se les dé una solución. Las demoras sanitarias son una lacra que ponen en el disparadero la eficacia del Sistema Nacional de Salud. Uno de los escollos que hay que salvar cuanto antes es el de las citas para ser visto por los especialistas y para la realización de las pruebas diagnósticas. Demasiada paciencia demuestran los pacientes. Hay casos sangrantes que bajo ningún concepto admiten justificación alguna. ¿O es de recibo que un enfermo lleve cinco meses con una resonancia hecha (en un centro concertado) y todavía no disponga de fecha para que un traumatólogo de Carlos Haya interprete y valore el resultado? ¿O es normal que otro usuario acumule siete meses de retraso para someterse a una colonoscopia en el centro de especialidades San José Obrero, más conocido por Barbarela, que depende del Clínico Universitario? ¿O se puede dar por válido que haya demoras de tres horas, con las consiguientes colas, para ser atendido en el servicio de cita previa del citado Barbarela? ¿O que cuando un paciente solicita una cita para un especialista le respondan que la agenda está cerrada? ¿O que las revisiones de los enfermos se pospongan más de un año en infinidad de casos? Es evidente que muchas cosas fallan cuando esos hechos suceden un día tras otro.

Los que mandan en la Consejería de Salud y en el SAS deben tomar medidas de una vez por todas y poner fin a esos retrasos. He citado varios ejemplos, pero podría llenar páginas y páginas con nombres y apellidos de personas que están sufriendo en cuerpo propio los errores de cabezas ajenas. Los pacientes se ven envueltos en una especie de limbo del que no los sacan los que tendrían que actuar con más celeridad y echar menos balones fuera. Esos dirigentes, que parecen salidos de los mundos de Yupi, deberían reconocer la realidad en vez de vivir en una burbuja tan ideal como ficticia, donde todo es bueno, bonito y beneficioso. Insisto: la sanidad pública es magnífica, pero eso no quita que necesita un impulso económico mayor y, sobre todo, una gestión más eficaz. Una de las cuestiones más acuciantes es resolver para siempre las demoras en las citas. De nada vale que la Junta de Andalucía cuente con decretos que garantizan un plazo máximo de respuesta a los enfermos si a la hora de la verdad no se cumplen.