Diario Sur

VIENEN CURVAS

Abriendo crisis

Hay gente que ve en la crisis una oportunidad. El alcalde de Málaga, en cambio, aprovecha cada oportunidad para abrir una nueva crisis. Si hacemos repaso de la legislatura no hay tema pendiente que no haya quedado atascado.

Lo último es la continuación del metro hasta el Hospital Civil, que lleva un año empantanado. Y sería normal si fuera un proyecto que no ha empezado. El problema es que el debate se produce en mitad de las obras, con la ciudad abierta y después de que tuviera el acuerdo de ambas administraciones. Y lo peor: con muchos millones de euros que hay que pagar a la empresa concesionaria tanto si se hace el metro como si no.

No es, desde luego, la única iniciativa que ha entrado en bucle. A veces es por querer decir sí y no al mismo tiempo, como en el caso de los terrenos de Repsol, otro de sus grandes atascos. Después de aprobar dos veces por unanimidad hacer una consulta ciudadana para ver si se ejecuta el plan previsto y luego encargar dos informes para intentar que no se haga la consulta (sí, así de enrevesado resulta), ahí están los terrenos, en el limbo y criando basuras y asentamientos chabolistas.

Lleva un año demorando el futuro de Limasa, muchos meses anunciando un concurso de ideas para el Astoria y en iniciativas menos trascendentes para el futuro de la ciudad, pues más de lo mismo. A veces por ser un 'bien quedas' y pretender que estar a buenas con todos es posible.

Se han vivido escenas ridículas. Como con la moción reconociendo el genocidio armenio que presentó Málaga Ahora y a la que se sumaron todos los grupos, que acabó retirando el equipo de gobierno después de que la embajada turca se quejara. Y lo mejor fue la excusa para dar marcha atrás: «que no era un tema de competencia municipal». A buenas horas, mangas verdes.

Otra esperpéntica ha sido lo de que el PP, a través de la edil Paqui Bazalo, promoviera una moción para que los discapacitados pudieran usar el carril bici con su silla de ruedas, algo que acabó recibiendo el apoyo de todos los grupos y que, tras siete meses de silencio en los que no se había cumplido, la concejala de movilidad argumentara que «hay estudios técnicos en contra». La salida al embrollo ha sido, como no, pedir otro informe. Por no hablar de las resoluciones aprobadas en pleno que directamente se encarga de torpedear con la simple estrategia de no ejecutarlas porque la corporación las aprueba, pero es el equipo de gobierno quien las tiene que poner en práctica.

Es cierto que la composición del Ayuntamiento no ayuda a que los temas salgan, pero De la Torre, pasito a pasito, se está ganando a pulso que muchos le critiquen porque después de haber sido el artífice de la gran transformación de Málaga se está convirtiendo en una rémora. Con un (no)legado de este ultimo mandato que acabará heredando su partido, por más que él se sienta con fuerzas y quiera seguir. Para mirárselo.