Diario Sur

EDITORIAL

Equilibrios socialistas

La gestora socialista, que tuvo un papel decisivo en la decisión abstencionista que permitió la investidura de Rajoy como presidente del Gobierno, se ve obligada ahora a desarrollar un papel difícil y a guardar un equilibrio seguramente inestable. Por una parte, el lógico deseo de Ferraz de marcar su posición alejada del PP tropieza con la evidencia de que sería absurdo haber hecho posible el arranque de la legislatura para dejarla caer a las pocas semanas, lo que podría ocurrir si el PP no encuentra apoyos suficientes para sacar adelante los Presupuestos del Estado. Por otra parte, la necesidad de singularizarse tras el oneroso paso de facilitar al adversario la gobernabilidad le obliga a cierta radicalización, que además tendería puentes entre la gestora y los seguidores de Pedro Sánchez, tan alejados hoy de Javier Fernández y los suyos. Pero al mismo tiempo es necesario que el PSOE se aleje de los parajes antisistema en los que habita Podemos para evitar que la formación de Iglesias se arrogue la representatividad de la izquierda. En definitiva, el camino de los socialistas hacia su propio congreso y la recuperación de la normalidad aparece sinuoso y cargado de riesgos, ya que nada anuncia de momento que se avance hacia la pacificación tras un conflicto muy duro que ha fracturado a la organización y a la militancia en dos mitades.