Diario Sur

TIRO LIBRE

¿Y ahora qué?

Después de tantas y tan largas temporadas obteniendo el reconocimiento de expertos y aficionados, después de los logros deportivos cosechados, de captar la atención de miradas curiosas, de recibir lisonjas y halagos, de conceder entrevistas y autógrafos, de compartir fotos interesadas con políticos de turno solo en las grandes ocasiones.... Después de años inmersos en el mundo del deporte de la alta competición, tan minúsculo como absorbente, tan visible pero que tapa tantas veces el mundo real que queda al otro lado, de vivir con mayúsculas esa vida excitante, ya lo creo, que se balancea efímera, pero intensamente siempre, entre descargas adictivas de adrenalina en el subidón del éxito y los escalofriantes bajadas del fracaso.....

Llega la retirada, fruto inevitable de la ley natural, que es una etapa a la que cualquier deportista profesional, sea hombre o mujer, debe hacer frente. Una decisión difícil de tomar que hay saber aceptar y que cierra un período de sueños y esfuerzos para abrir un nuevo camino alejado de los focos y de las canchas de juego, de los estadios llenos o menos llenos, de reconocimientos sociales y éxitos deportivos, donde cesan los aplausos y las entrevistas, los autógrafos y los 'selfies 'y en la que se va perdiendo el interés del publicó.

Pero la retirada deportiva no sólo implica dejar de practicar el deporte de alto nivel, conlleva también necesariamente una serie de cambios a todos los niveles: personal, social, emocional, familiar, económico... que han de ser asimilados rápidamente si no se quieren pagar caras las consecuencias. Su rutina de vida cambia, pero también cambia para su pareja y el resto de la familia.

Sin duda un verdadero punto de inflexión en sus vidas, un empezar de cero en muchas cosas y con cierto retraso con la gente de su misma edad que ya deben estar en su mayoría asentadas laboralmente, lo que les obliga a afrontar su futuro con la mejor preparación mental posible y con los recursos suficientes que les va a exigir ese nuevo mercado laboral mucho más abierto que les está esperando.

Pero no todas las retiradas deportivas son iguales. Nunca será lo mismo la que se anticipa por una desafortunada lesión, por ejemplo, que aquella que se programa cuando el deportista cree que ha llegado el momento, porque cuanto mayor control tenga sobre su retirada mejor será sin duda su adaptación en ese trance inevitable por el que todos tienen que pasar.

Muy recientemente dos reconocidos baloncestistas malagueños, Germán Gabriel y Ricardo Guillén (nacidos en Caracas y Tenerife respectivamente), han coincidido casi en el tiempo para comunicarnos, lo que seguro ha debido ser una complicada decisión, el abandono de la práctica profesional de su deporte.

Dos chicos igualmente espigados y talentosos que supieron, a pesar de las dificultades que esto supone, explotar con brillantez sus recursos para culminar cada uno de ellos, de forma paralela pero de la misma manera, largas y exitosas carreras deportivas, en las que por suerte he sido partícipe, en mayor o menor medida, aunque esa sea ya otra historia.

Ellos han sabido elegir el momento y ambos ya han dado sus primeros pasos en esta etapa para seguir vinculados al mundo del baloncesto. Estamos seguros que tienen un futuro brillante por delante y que sabrán poner en valor la gran experiencia que les ha dado el deporte de alta competición, la madurez que han mostrado siempre en la cancha, su capacidad de liderazgo y vivencias acumuladas para volver a tener en sus nuevas vidas el éxito que se merecen ¡Mucha suerte!