Diario Sur

A BOCAJARRO

PUNTO DE INFLEXIÓN

Sucedió hace 17 años. Quien firma sintió como pocas veces a lo largo de su vida un gran orgullo de ser malagueño y malaguista desde el 'gallinero' del Camp Nou, rodeado de prensa local y de caras de extrañeza. En menos de un cuarto de hora las dianas de Valcarce y Agostinho, a buen seguro los goleadores más inimaginables del once, habían reventado las apuestas, un negocio entonces no tan boyante, ni siquiera incipiente en nuestro país. Si nadie daba un duro por los de Peiró, al frente de un equipo que no lograba tomarle el pulso a la categoría, aquel histórico triunfo (1-2), el primero en ese escenario, supuso un antes y un después. El Málaga empezó a creérselo y protagonizó un largo ciclo en la categoría.

Recordar aquel hito (también en noviembre) no viene mal cara a esta tarde. Aquel Málaga de Peiró veía puerta, pero no defendía bien, como este de Juande, que suma a su vez una preocupante falta de identidad. Lo normal es que el Málaga no pesque nada esta tarde en el Camp Nou, pero la grandeza del fútbol se nutre de las sorpresas. El equipo comparecerá sin Weligton ni Camacho, por citar las dos bajas principales de las seis previstas, y con el recurso probable de Llorente como 'pivote'. Sí, pero estará Sandro dispuesto a liarla, y todo invita a pensar en un Barcelona lejos de su mejor versión: sin Iniesta ni Luis Suárez, con Neymar y Messi cansados ('virus FIFA'). El equipo catalán, como el Málaga, apenas se ha juntado al completo en un entrenamiento. ¿Veremos la tercera campanada en el 'coliseo' azulgrana? Seguramente no, pero tampoco la descarten. Lo que sí tengo claro es que de haberla será un punto de inflexión en este proyecto deportivo.