Diario Sur

LA TRIBUNA

Una legislatura de diálogo o de movilizaciones

T ras un largo periodo de provisionalidad el país cuenta con un Parlamento constituido y un nuevo Gobierno. Toca atender y solucionar los problemas más acuciantes para las personas. Atrás quedó la legislatura de la mayoría absoluta en la que primaron las medidas de contención del déficit a ultranza, a costa de graves devaluaciones laborales y salariales, con un alto coste social e incluso democrático. La reforma laboral y los duros recortes en Sanidad o en Educación, en derechos y en protección, en conjunto han empobrecido a las personas y han ralentizado la recuperación económica. Menos protección, altas tasas de paro, más precariedad laboral, más pobreza y mayor desigualdad social son los réditos de políticas erróneas puestas en marcha en la anterior legislatura.

Una legislatura anterior que transcurrió en plena crisis y que estuvo huérfana de diálogo y de concertación social, con un Gobierno dispuesto a imponer su monólogo de recortes y reformas, sin contar con las fuerzas políticas ni sindicales. Políticas injustas e insolidarias que han deteriorado nuestro modelo social y que los sindicatos hemos tratado de contrarrestar con propuestas alternativas y también con movilizaciones que culminaron en dos huelgas generales.

Ahora, frustrada una alternativa progresista, la legislatura la sigue protagonizando un Gobierno de la derecha. Al estar ahora en minoría parlamentaria Rajoy prometió en su investidura diálogo y acuerdos con casi todos los grupos políticos, restableciendo el parlamentarismo y el diálogo social. Aunque ha fijado notorios límites: no habrá alteraciones en lo fundamental de sus reformas, ni en la política económica, ni en la senda de la consolidación fiscal o presupuestaria, manteniendo un dogmatismo que no augura un camino fácil para los pactos ni los acuerdos.

Sin embargo, estamos en una etapa de oportunidades en un contexto más favorable tanto por esa minoría parlamentaria conservadora como por el crecimiento económico. Sin mayoría absoluta la actual situación política española y la estabilidad del Gobierno precisan acuerdos y pactos. Eso sí, si se abandonan los maximalismos y dogmatismos avanzaremos en temas fundamentales: pensiones, empleo (derogación de la reforma laboral), presupuestos, modelo económico, modelo social, reforma constitucional, educación o violencia de género. Se pueden dar pasos importantes para el progreso económico, restaurar el actual roto social y ganar en calidad democrática.

En este sentido las organizaciones sindicales, representantes esenciales del mundo del trabajo y de nuestra sociedad, queremos ser artífices y partícipes de un nuevo marco de diálogo y concertación sobre objetivos concretos y viables que, en un plazo razonable, pueden materializarse.

Las propuestas sindicales que hemos presentado a las fuerzas políticas parlamentarias y al Gobierno van en la línea de cambiar las políticas de austeridad a ultranza mantenidas hasta ahora. Son planteamientos que ya avanzamos en las '20 actuaciones urgentes para el progreso y el bienestar social' que, ante las pasadas elecciones de junio, compartimos con los principales partidos políticos.

Estos últimos días los sindicatos CCOO y UGT hemos hecho público el documento: 'Recuperar a las personas, construir juntos el progreso'. Éste, entre otras, plantea las siguientes: un Plan del Choque por el Empleo; completar y reforzar las redes de protección social (desempleo, pensiones, rentas mínimas, servicios públicos esenciales); una reforma fiscal y financiación autonómica suficiente, equitativa y eficiente. En particular se reclama una subida salarial en 2017 de al menos el 1,5%, incremento del SMI hasta unos 800 euros, una Renta Mínima Garantizada. Y por otra parte, la derogación de la Ley Mordaza, el artículo 315.3 Del Código Penal y la LOMCE.

Mención aparte merece la Reforma Laboral, elaborada en un contexto de recesión y de mayoría absoluta, pero el escenario actual es distinto: se puede crear empleo pero con bastante más calidad. Son planteamientos hechos de forma unitaria por el sindicalismo confederal de CCOO y UGT, sobre los que ya se está trabajando a nivel parlamentario y el próximo día 24 con un primer encuentro conjunto con el Gobierno y los empresarios.

No obstante, si Rajoy insiste en que la política económica va muy bien y que, por lo tanto, no debe cambiar, convocaremos movilizaciones inmediatas. O se cambia el talante y hay voluntad de consenso o las protestas tomarán la calle; o hay un giro hacia el modelo social y se atiende más a las personas o el Gobierno nos tendrá en contra.

Por tanto, ésta debe ser la legislatura del parlamentarismo, la del diálogo y el cambio, una nueva etapa para el diálogo bipartito y tripartito en la que CCOO mantiene su disposición favorable a participar en decisiones y políticas que amparen el progreso, la igualdad y el crecimiento económico, afrontando con rigor el papel que le corresponde en estos retos.

Es prioritaria y urgente la atención a las necesidades de las personas y atajar la gran brecha de desigualdad que afecta especialmente a colectivos como jóvenes o mujeres. Ésta es una empresa común a la que habrá que dedicarle toda esta legislatura. No se trata de pedir imposibles. No todo se puede solucionar a la vez. En gran medida todo va a depender de la disposición del Gobierno para llevar a la práctica cambios que son urgentes para las personas. Pronto comprobaremos si hay una verdadera disposición a favor de la concertación y del progreso económico y social en temas como los Presupuestos o las pensiones.