Diario Sur

EN DIAGONAL

Surf, leña y lechugas

Entre las novedades editoriales, teníamos unas memorias de surf. Nos faltaban unas de cortar leña. Las primeras, las de William Finnegan ('Años salvajes. Mi vida y el surf', Asteroide). Las segundas, las de Lars Mytting ('El libro de la madera', Alfaguara). No se habla de otra cosa. Claro que todavía resuenan los elogios a 'Me llamo Suzy Barton' de Elizabeth Strout ('Olive Kitteridge' estaba bien, pero esto.). Mary Frances Kennedy Fisher nos enseñó que cuando escribía de comida lo hacía de la vida. Del hambre, del amor, de viajes, de colores y de olores (describió el aroma pesado del pan de jengibre que se le metía por la ventana «como una cortina de felpa»). Da igual de qué se escriba si se hace bien. Pero esta vuelta a lo natural o a los teléfonos móviles tontos es cargante. «Una lechuga lleva más tecnología que un iPhone», dice un productor de hortalizas. Es verdad. Lástima que en una lechuga no pueda escribir ni leer el periódico.