Diario Sur

SINÉCDOQUE

EL MUNDO EN UN RATÓN

Ahora que se acerca la Navidad y evito a toda costa ver el nuevo anuncio de Lotería, entre otras cosas, porque he leído la opinión de Txema Martín sobre el tema. Ahora que empezamos a pensar en las reuniones familiares, reencuentros anuales, champán y velas, a pesar del panorama descorazonador de dentro y de fuera. Ahora que Cohen se ha ido, los Simpson han vuelto a adivinar el futuro y el frío parece querer quedarse unos meses. Es normal que ahora me acuerde de las cartas, esos cientos de cartas largas y sinceras que nos mandábamos con forma de email, pero que nada tenían que ver con lo que masifica nuestras bandejas de entrada. Esas cartas escritas de uno hacia otro, a las que se dedica tiempo en escribir, con las que se enciende una estrella en los ojos al recibirlas. Cartas de ayer y de hoy, enviadas a miles de kilómetros de distancia y recibidas en unos segundos. Granada, mi amiga Granada, en la India, contándome cómo había conocido personas que eran mucho más felices con muy poco. Daniel desde Valencia enviando acertijos y fotos del mar, la luna de allí no es igual que esta, decía. Luis en Argentina, con la barba ya crecida y toda la creatividad del mundo rodeándole, la publicidad que se hace allí, Sora, es sencillamente diferente, me contaba. Linnette, en México, Esther en Australia, el mundo en un ratón, en un trocito de mi escritorio. Es grande el mundo. Es hermoso Internet cuando sirve para tener cerca a los amigos, cuando abre una ventana al otro lado del planeta, cuando te permite ver más allá y entender otras culturas, entender las noticias desde un punto de vista más personal o descubrir, sobre todo, descubrir una nueva perspectiva. Internet es maravilloso, jamás pensé que podría llegar a hablar con AK de cómo le entristece el triunfo de Trump, o con Hady Boraey de la verdadera situación en Egipto, o con Rook Floro del arte Tailandés. Internet nos ayuda a conectar, y ahora, que se acerca la Navidad, en lugar de encender la televisión y esperar a ver el anuncio de la lotería, quizás es el mejor momento para mandar esa carta digital que muchas veces se nos queda en «borradores».