Diario Sur

FUERA DE PISTA

Carrera caótica

Cuando el Mundial llega a Brasil, lo hace al mítico circuito de Interlagos, que ha visto en muchas ocasiones coronarse al campeón del año, pero que a su vez siempre depara múltiples sorpresas. Y este año no ha sido diferente.

La lluvia supuso en esta ocasión un elemento distorsionador absoluto, pues si bien los Mercedes volvieron a hacer doblete, solo Hamilton hizo lo que tenía que hacer para mantener el Mundial vivo; es decir, ganar. El inglés no cometió un solo fallo en todo el fin de semana y ganó de principio a fin, sin dar la minima oportunidad a nadie, dejando la solución al campeonato para la última carrera y con una ventaja de Nico Rosberg de sólo doce puntos.

Por lo demás, la carrera estuvo llena de situaciones que no dejan de ser grotescas. Me explico: la prueba comenzó bajo la lluvia y el director de carrera, víctima de la paranoia que tienen en la FIA por la seguridad, volvió a dar la salida detrás del coche de seguridad. Y no solo eso, sino que lo mantuvo ocho interminables vueltas, hasta que los reiterados comentarios de los pilotos por radio acerca de que se podía correr lo hicieron reaccionar, retirando el coche y relanzando la carrera. La Fórmula 1 supuestamente tiene a los 22 mejores pilotos, que deben de ser capaces, siempre con un mínimo de riesgo/seguridad, de competir, como profesionales que son, bajo condiciones adversas. Cuando la carrera se relanzó, la pista había cambiado tanto que muchos pilotos optaron por neumáticos intermedios, sustituyendo los de lluvia extrema, con lo que la decisión del director de carrera estuvo de nuevo fuera de tono en aras de la seguridad.

Posteriormente, la dirección de carrera volvió a pararla cuando de nuevo arrecio la lluvia, aduciendo de nuevo la seguridad. Pero lo grotesco es que unos coches con una tecnología estratosférica no tengan neumáticos concebidos para la lluvia que realicen su trabajo de forma adecuada. La razón es bien sencilla: el fabricante de neumáticos no puede desarrollar unas ruedas que evacuen el agua de forma satisfactoria, porque por reglamento no se pueden realizar entrenos en la intertemporada para desarrollar los mismos, por lo que siempre son una incógnita. En resumen, la Fórmula 1 tiene demasiadas normas, y la gran mayoría, en el límite de la absurdo. La reglamentación debe ser reescrita por técnicos que sepan de carreras y de competición y no por oficinistas y comisarios, que solo entienden de teorías.

Por lo demás, preciosa carrera de la estrella del futuro, Max Verstappen, en el podio tras realizar adelantamientos por trazadas diferentes al resto, siendo el único con capacidad de poner en jaque a los pilotos de Mercedes. No me equivoqué al principio de año cuando dije que ganaría carreras y Mundiales. Y esto puede pasar incluso el año próximo, con el nuevo cambio de reglamentación.

En los españoles, bien Sainz con un magnifico sexto puesto tras estar gran parte de la carrera cuarto. Esto demuestra el gran momento del madrileño, que con un coche de mitad del pelotón consigue (siempre que no se rompa) estar en los puntos. Mientras, Alonso volvía a exhibir su talento con un coche que no funciona ni de motor ni de chasis y cuya absoluta falta de competitividad solo queda disimulada en carreras pasadas por agua. Y es que la lluvia iguala a los pilotos, hace ver su valía y nos permite ver cosas que con la pista seca nunca veríamos.

Hasta Abu Dabi.