Diario Sur

CALLE ANCHA

UNA QUINTA QUE CUMPLE CINCUENTA AÑOS

Pocas cosas tan genuinamente españolas como contar las historias ('batallitas') del servicio militar; la 'mili', que fue una prestación obligatoria hasta el año dos mil dos, cuando un gobierno presidido por alguien tan poco sospechoso de antimilitarista o de pacifista como José María Aznar, abolió la obligatoriedad que tenían todos los españoles varones. No fue más que la plasmación legislativa de un clamor popular que contaba con un largo recorrido y que venía expresándose en el progresivo aumento de los objetores de conciencia, hasta el punto de que en los últimos reemplazos de los llamados a filas, las cifras de los acogidos a la objeción superaba a los que decidían acudir a filas. Los tiempos habían cambiado y aquella misión, de manera indirecta, que el servicio militar llevaba a cabo de ser una oportunidad para muchos españoles de salir de casa, conocer otros lugares e incluso adquirir una cualificación profesional, quedaba obsoleta. Ya se había superado la manida expresión que aseguraba que para los quintos la prestación del servicio era una forma de 'hacerse hombres'. El cine español nunca dejó de lado la mili y ya desde la República fue argumento de películas, como 'Centinela, alerta', protagonizada por Angelillo; en los cincuenta sería un gran éxito 'Recluta con niño', con José Luis Ozores y Manolo Morán; su revisión en los setenta sería 'Cateto a babor', con Alfredo Landa y en los noventa llegaría 'Historias de la puta mili', con reparto encabezado por Juan Echanove. No son más que unos pocos ejemplos. Pues bien, en Marbella, hace unos años, un grupo de nacidos en 1945 y, por tanto, tallados en 1966 e integrantes de aquella quinta, se impusieron la tarea de agrupar a los quintos del 66 residentes en Marbella, prestando especial atención a los nacidos en la ciudad o tallados aquí y también en Istán y Ojén. José Ravira, empresario de restaurante de playa desde 1969, Antonio Mayor, empleado de Recambios Navarro, establecimiento pionero del ramo; Francisco Cantos Liébana, profesor del IES Guadalpín, actualmente jubilado; Agustín Delgado, Diego Parra y Alonso Ayllón, nacido en Istán, aunque funcionario del Ayuntamiento de Marbella durante varias décadas, fueron los encargados de investigar en los padrones de la ciudad para hacer el censo particular de los nacidos en aquel año de 1945 y posteriormente contactar con ellos. Desde entonces vienen reuniéndose en una comida anual donde seguramente se contarán muchas historias de la mili; cada uno la cuenta según le fue. Cuando uno habla con algunos de estos quintos veteranos, comprueba que todos tienen buen recuerdo de aquel periodo e incluso los hay que aseguran que, sin dudarlo volverían a realizarla. Como casi nada nos puede ya sorprender, habrá que estar alerta por si en algún momento se volviese a implantar la mili obligatoria, si prosperan algunas voces que en ese sentido se alzan en Europa. Este año la quinta del 66 cumple cincuenta años y la asociación de quinto de Marbella se va a reunir en una comida que será servida en el restaurante Alameda, del Hotel San Cristóbal, el viernes 25 de noviembre. Hasta el momento cuentan con 454 marbellíes, de nacimiento o de adopción, que son de la quinta cincuentenaria. No esperan que todos acudan a la efemérides, pero sí una amplia representación. Volverán a recuperar las historias de la mili, evocadoras y motivo de nostalgia para muchos de ellos. Continúan con la tarea de localizar a los quintos del 66 que aún permanecen ignorados. Mantienen viva la memoria de los quintos; una categoría desconocida para los jóvenes actuales.