Diario Sur

UNA CUESTIÓN

Futbolistas viajeros

Nunca jamás, que diría James Bond, habíamos visto tanto fútbol del que se juega en gran parte del mundo. La Champions y las Copas de Europa, de América y de Africa, más partidos aislados de China y Japón, los tenemos servidos en bandeja televisiva. Y nos tienen al día de cómo funcionan los equipos y, sobre todo, los futbolistas que vienen a ser como atractivos ejemplares en un gran expositor. De ahí que estemos al día de las lágrimas de Messi por su pobre aportación a su selección y el inevitable fracaso de Argentina ante Brasil como asimismo del júbilo de Ronaldo al darle con dos goles un nuevo triunfo a Portugal. Sabemos igualmente del éxito de jugadores españoles en equipos de fuera y viene todo eso a confirmar que el fútbol gira cada vez más rápido aunque no por eso surjan futbolistas de la talla indiscutible de los dos mencionados. Las semanas destinadas a las distintas selecciones y competiciones oficiales se convierten en un auténtico trajín que se nota, más que nada, en los aeropuertos. Jugadores que van y que vienen arrastrando sus maletines, rostros cariacontecidos de quienes vuelven a casa cojeando o con muletas, equipos médicos que se ponen en acción tratando de ganar tiempo al tiempo. Y los respectivos equipos, mientras, renegando del sobreesfuerzo de sus jugadores al tiempo que a los seleccionadores se les piden triunfos y buen fútbol. Alguien tiene que poner orden en este desaguisado con cada vez más futbolistas en dique seco. Esta noche tenemos nueva cita de la selección y, de aquí a cuatro días, ese derbi madrileño que, aunque les cueste trabajo creerlo, no es el único partido de la jornada. Que hoy día hasta el equipo más modesto tiene internacionales (de fuera) en sus filas y aguardando el feliz retorno de ellos. El Málaga, por ejemplo, es uno de los más afectados con siete internacionales por esos mundos de Dios.