Diario Sur

El populismo y la estadística

Cada vez que hay elecciones me acuerdo de Mlodinow, Kahneman y Nassim Taleb, todos ellos nos recuerdan que los seres humanos estamos mal dotados para la estadística. Estos días son muchos los columnistas que se preguntan «por qué los estadounidenses han elegido al que los demás no les señalábamos con el dedo sabio». Un amigo me decía «¿cómo es posible que el mismo país que votó hace cuatro años a Obama vote ahora a Trum?». Lo cierto es que usamos palabras muy grandes para realidades muy finas, y la realidad se nos escapa entre las palabras. Casi la mitad de los posibles votantes estadounidenses, un 46,9%, no fueron a votar el martes 9. La otra mitad se dividió en dos partes prácticamente iguales: un 25,6% votó a Clinton y un 25,5% votó a Trump. De modo que lo exacto y preciso es que sólo uno de cada cuatro votantes norteamericanos votó por Trump, pero todos encontramos las explicaciones más variadas e imaginativas a por qué «el pueblo norteamericano» votó a Trump.

Podríamos hacernos otras preguntas que me parecen más instructivas, como, por ejemplo, ¿por qué muchos de nosotros estamos tan preocupados por quién ha sido elegido presidente de Estados Unidos, y a la mitad de su población el asunto no parece preocuparle lo suficiente como para ir a votar? ¿Por qué están tan polarizados unos y tan indiferentes otros? Decir que los estadounidenses han votado a Trump, o dejado de votar a Clinton, es decir algo sumamente impreciso, y explicar con precisión algo impreciso es o una tarea candorosa o una tomadura de pelo. Incluso las cosas que creemos más evidentes, si las examinamos detenidamente, conviene tratarlas con cuidado. Ciertamente las mujeres han votado más a la feminista Clinton que al machista Trump, pero un 42% de las mujeres han votado al machista. Por cierto que hay quien dice que los obreros blancos han votado a Trump, porque Clinton no les parece suficientemente de izquierdas, para que se fastidie el capitán no como rancho. Ahora va a resultar que negros y latinos han votado mayoritariamente a Clinton porque a los excluidos les gusta la casta política más que la empresarial.

Igual de exagerada e imprecisa es la afirmación de que Estados Unidos ya no es el mismo país que votó a Obama hace cuatro años. En realidad el presidente Obama obtuvo sesenta y seis millones de votos, frente a los sesenta millones que ha tenido Hillary Clinton. No parece que el comportamiento de seis millones de personas pueda definir a todo un pueblo que, como decíamos, tiene más de trescientos millones. Para algunos es más fácil explicar el comportamiento de todo un pueblo que el de un 2% del mismo. Sociológicamente los Estados Unidos de Obama son los mismos Estados Unidos de Trump, otra cosa es lo que vayan a ser políticamente, que si cumple la mitad de lo que ha dicho los va a dejar que no los va a reconocer ni la madre que los parió. Aunque ya veremos, porque la realidad del gobierno es muy dura para los populistas, y una vez en el gobierno con bastante frecuencia su destino es el de criminales o el de payasos, o de las dos cosas.