Diario Sur

LA OLA

EL FUTURO ESTÁ POR CREAR

El pasado más reciente habla de que el turismo vive un momento histórico. El presenta dibuja un escenario de éxito para la próxima temporada, tanto la de invierno como la de verano, pero el futuro está por crear. A la vista de los contactos mantenidos en una intensa e inmejorable World Travel Market (WTM) hay que ponerse a construirlo ya. Hacer que esta época de esplendor no sea efímera está en las manos de los responsables de las distintas administraciones y de los empresarios. De ambos, porque el camino para seguir avanzando debe ir abriéndose con el consenso y la amplitud de miras que da la suma de las iniciativas públicas y privadas. El trabajo codo con codo entre administraciones y profesionales es una asignatura aprobada con nota en Andalucía, en la Costa y en Málaga. Sin embargo, para convertir un crecimiento en gran parte coyuntural en estructural precisa de una reválida para acordar actuaciones a largo plazo y con miras altas. Hay que ir más allá de un plan promocional anual o a cuatro años, hay que ir labrando un futuro desde el detalle de reinventar la formación y crear cantera de profesionales para una necesaria renovación generacional, hasta diseñar grandes proyectos que se conviertan en seña de identidad del nuevo ocio, de experiencias culturales o lúdicas de un viajero que también forma parte de un cambio de generación. En estos momentos únicos, el turismo debe demostrar su capacidad para renovarse, adaptarse al cliente y anticiparse a sus deseos. Tanto como que la Costa debe aspirar a volver a crear tendencias en esta industria y a marcar la pauta como en sus orígenes. La capital malagueña es un claro ejemplo de cómo ha sabido configurarse como producto turístico, situarse en el mapa, ponerse de moda entre las ciudades que no puedes dejar de visitar y cosechar, con todo ello, una década prodigiosa que le coloca ahora como la joya de la corona de la Costa. Ese complemento que se convierte en el gran salvavidas de los que buscan algo más que sol y playa. Pero hay mucho interior por explotar, mercados por conquistar y segmentos como el de compras o el lujo por ambicionar. Mucho por hacer.