Diario Sur

LA TRIBUNA

Málaga, la ciudad silenciada

Hay una realidad que los malagueños hemos tenido que asumir hasta ahora: Málaga, nuestra ciudad rica en historia, cultura y patrimonio ha permanecido silenciosa durante años, como quien no tiene nada que contar.

Sin embargo, la realidad es que Málaga, con sus más de tres mil años de historia ha vivido apasionantes relatos con raíces fenicias, influencias de la cultura romana e islámica, además de un esplendoroso paso por la edad media. Pero, ¿cómo podemos los malagueños mostrar y revivir parte de nuestro pasado? Hasta hora, de ninguna forma.

Tal ha sido el descuido por la conservación histórica, que la próxima apertura del Museo de Málaga no sólo va a suponer un nuevo espacio para el disfrute de los ciudadanos, sino el punto de inflexión y de impulso que tanto necesitaba nuestra ciudad, poniendo en valor su riqueza arqueológica, cultural y artística.

Es sin dudad una gran noticia, especialmente en una ciudad actualmente huérfana de grandes proyectos con calado y envergadura que reporten un beneficio directo en los ciudadanos.

Dos décadas han tenido que estar exigiendo la ciudadanía y los colectivos de ámbito cultural para que los óleos de sus pintores ilustres lucieran dignamente en nuestra ciudad y para que se diera valor a las piezas que se expondrán de nuestras raíces malagueñas, de nuestra historia y de nuestra arqueología. Dar valor a una ciudad 'trimilenaria' con un relato apasionante por contar, olvidado hasta ahora, y al que le ha llegado, por fin, su momento.

Hasta ahora ningún espacio dentro de la ciudad ha relatado a ojos de malagueños y visitantes el paso del tiempo por Málaga, porque si hacemos un recorrido por los espacios culturales que actualmente tenemos, encontraremos poco sobre nuestros pintores ilustres, sobre nuestros antepasados fenicios o sobre el paso de los romanos por la ciudad.

Hemos abierto la ciudad a la cultura importada, sin tener en cuenta que hay un concepto clave en esto de la museología y la cultura: la identidad. Ningún espacio hasta ahora ha narrado la identidad de Málaga, abocando a que turistas y malagueños desconozcan en gran medida la historia de esta ciudad.

El gobierno andaluz está gestionando la apertura del Museo de Málaga, un museo en el que tiene un peso fundamental la arqueología, que tan buenos resultados tiene cultural, turística y económicamente para otras muchas ciudades de España. Un museo ubicado en pleno centro de la ciudad, como tienen todas las ciudades, con circuitos museográficos modernos que funcionan en Europa, cualquier otra ubicación habría sido un error.

Teniendo en cuenta la riqueza que da la arqueología, fíjense si da, que da para llenar un museo de vanguardia y de gran impacto como va a ser el de Málaga, es incomprensible la escasa atención que desde el equipo de gobierno municipal se le ha prestado a nuestras identidad, a la base de nuestra cultura.

Su riquísima aportación, con el valor incalculable de sus materiales arqueológicos, de sus piezas, no ha tenido cabida en el modelo de ciudad que se plantea desde el equipo de gobierno.

Recientemente pregunté en el Pleno del Ayuntamiento por los proyectos y las actuaciones que desde el consistorio se han puesto en marcha para poner en valor la arqueología malagueña. La respuesta no deja indiferente a nadie, los proyectos y la financiación en este ámbito han sido meramente anecdóticos, sin que exista ningún tipo de planificación estratégica de cara al futuro.

La arqueología, en vista a la atención que ha tenido, o más bien que no ha tenido, ha sido víctima, en vez de aliada del desarrollo cultural de Málaga. A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las ciudades que han sabido rescatar su patrimonio arqueológico, generando a través de él empleo y riqueza para sus ciudadanos. No es casualidad, sino más bien un trabajo de planificación entre sus gobiernos municipales y los especialistas para diseñar programas de difusión, excavación, investigación y exposición de sus tesoros históricos y culturales.

En Málaga no existe un solo proyecto de envergadura, ni uno solo por parte del equipo de gobierno municipal. De hecho, si miramos con detenimiento las partidas que el Ayuntamiento ha destinado a la arqueología, estas están, en términos estrictos, relacionadas con obras, construcción y edificación, no con la historia o la cultura.

La arqueología y la historia no es sólo cosa del pasado, es una parte fundamental para que podamos construir el futuro, sin olvidar de dónde venimos y quiénes somos para poder afrontar los retos del presente.

Nuestra ciudad tiene que estar a la altura que se merece, ofreciendo a sus ciudadanos y visitantes la posibilidad de viajar a través de su historia, con la Málaga Fenicia y sus melkart del «cerro del villar»; su Roma imperial, con sus mosaicos, esculturas, foros y templos; la medieval, con la puesta en valor de la Alcazaba y el Castillo, que son los dos monumentos más visitados y que están lamentablemente, desnudas de señalética, explicación y narración. Contar la historia de una ciudad 'trimilenaria', monumental y cargada de riqueza artística. Es hora de romper el silencio.