Diario Sur

LA ROTONDA

Euforia vs miedo

La World Travel Market es, sin duda alguna, la feria de turismo más importante para los intereses de Andalucía y de Málaga, no sólo por el enorme peso que aquel mercado emisor tiene para nuestros intereses, sino también porque, al celebrarse en noviembre, es un barómetro de cómo va a ser el año entrante turísticamente hablando. Llevar 32 ediciones seguidas de la WTM a las espaldas te dan, cuando menos, cierta capacidad de observación que permiten vislumbrar no sólo los datos y las estimaciones, sino también los estados de ánimo, algo que se percibe con claridad en ese monstruo de palacio que es el ExCel de Londres.

Y en esos 32 años, sin lugar a dudas, donde mayor grado de optimismo y de euforia se ha percibido ha sido, precisamente, en la edición que cerró sus puertas el pasado miércoles, pero a la vez también donde mayor preocupación se ha podido detectar en el ambiente ante el futuro a medio plazo. Lo que parece una contradicción no lo es en absoluto. Veamos: los datos de 2016 van a ser espectaculares (con aumentos por encima del 25 por ciento del mercado británico en Málaga, Costa del Sol y Andalucía, lo que es una barbaridad), pero aún lo pueden ser más los de 2017, y por ello eso que decía de optimismo y euforia, pero al mismo tiempo se detecta una intranquilidad que aparentemente no se corresponde con ese clima reinante de bonhomía que otorgan las cifras, pero que viene determinado por el clima que se vive a nivel internacional. Al sector que menos le gustan los movimientos 'no controlados', no hay que ser sabio para decirlo, es al del turismo, que con cualquier 'resfriado' de vectores socioeconómicos que le afecte le produce una pulmonía, y ahora mismo no sólo a los gurús turísticos, sino a todo el mundo les ha pillado con el pie cambiado dos acontecimientos surgidos de las urnas, y por tanto totalmente respetables, pero no por ello menos inciertos: el Brexit y la llegada de Trump a la Presidencia de Estados Unidos. Ni una cosa ni otra se esperaban, ni tan siquiera en las encuestas, pero ambas cosas son una realidad, y las dos han marcado en su comienzo y en su final esta apoteósica World Travel Market, que sin embargo, por lo dicho, deja sino un sabor agridulce, sí al menos cierta sequedad en la boca...

En un mundo global como en el que vivimos la interdependencia de los distintos aconteceres internacionales afectan a todos, y a nosotros (Andalucía y Málaga) nos toca muy de cerca lo que ocurra con la salida de la zona Euro de Gran Bretaña, nuestro principal cliente; pero también el 'efecto Trump', al que, como dice un buen amigo y gran conocedor de la vida norteamericana, lo han llevado en volandas a la Casa Blanca «los tataranietos de los colonizadores que crearon Estados Unidos, sin ningún otro apoyo».

Por eso, otra gran lección de esta WTM es que no hay que dormirse, más que nunca, en los laureles de los triunfalistas datos, pero también que hay que adoptar más que nunca decisiones para apuntalar esta magnífica racha.

Terminemos con la realidad de lo imposible: que un andaluz sea Secretario de Estado de Turismo. Otra vez más tan importante cargo recae en las islas. Mucha culpa la tiene el sector andaluz, que no hace presión ni lobby alguno. Una canaria ha sido la elegida.