Diario Sur

PATIO DE BUTACAS

MORCILLA MUNICIPAL

La noticia bomba es esa que explota de forma inesperada. Y hace unos días, el pleno del Ayuntamiento de Málaga se salió del aburrido guión de mociones con una morcilla del alcalde, Francisco de la Torre, que no tardó en convertirse en bomba informativa: «Trabajo y trabajaré para que el Museo Picasso pueda ampliarse, utilizando San Agustín, que habrá que buscar otra ubicación a la biblioteca». Las caras de algunos en el pleno había que verlas.

El propio director del MPM, José Lebrero, destapaba hace un mes la posibilidad de ampliar la pinacoteca, por lo que las palabras del alcalde parecían justificarse en un debate ya abierto. No obstante, el edil se mostraba tajante hablando de un museo semiprivado, el Picasso, sobre el que no tiene competencia ya que es cogestionado por la Junta de Andalucía y la familia Picasso. Y la alusión a su ampliación en el convento de San Agustín suponía tirar con pólvora del rey, ya que el edificio es de titularidad estatal y el proyecto que está en marcha, llevar allí la exiliada biblioteca provincial, incumbe al Ministerio de Cultura y a la Consejería de ídem. Y ninguno de los implicados con voz y voto en esta supuesta operación había abierto la puerta de San Agustín.

Lo curioso es que el alcalde tomó la palabra cuando en el pleno se hablaba de museos. Pero de los municipales. Del Pompidou y del Ruso que, por fortuna, han confirmado la personalidad cultural de Málaga. Aunque la intervención no era para recoger halagos, sino para justificar que las visitas se han quedado por detrás de lo esperado y apenas el 40% de ellas pagan la entrada. Pero en lugar de dar explicaciones, De la Torre soltó la noticia bomba picassiana que logró su efecto: servir de cortina de humo.

Como apuntaba el pasado domingo en estas páginas Antonio Javier López, parte del problema está en el origen de estos museos municipales y en el empeño en justificarlos desde un plano económico. Una perspectiva que el Ayuntamiento ha defendido hasta la vehemencia con unos estudios previos que parecían palabra de Dios y que, como podía pasar, al final no se han cumplido. Solo era cuestión de tiempo que la realidad superara a los números de ficción. Aunque siempre está el recurso de la onda expansiva de una morcilla bomba.