Diario Sur

LA ROTONDA

Protestas sanitarias

Las protestas registradas en Granada en las últimas semanas para exigir que haya dos hospitales completos han sido un éxito. Los granadinos se han unido y se han echado a la calle para hacerle ver a la Consejería de Salud que no están de acuerdo con el modelo de gestión implantado. El eco de esas reivindicaciones se ha extendido por el resto de provincias andaluzas. En el caso de Málaga, ya hay movimientos ciudadanos dispuestos a manifestarse en busca de mejoras para la sanidad pública. La situación de Granada es distinta a la de Málaga. La diferencia principal es que en la ciudad de la Alhambra cuentan con un complejo hospitalario nuevo que ya quisiéramos aquí, donde el principal hospital (Carlos Haya) tiene 60 años y está viejo y obsoleto. El proyecto de construir el que fue llamado de forma rimbombante macrohospital se quedó en agua de borrajas sin que haya visos de sacarlo a flote. A ello se une que los chares de Mijas y de Estepona pasaron a mejor vida antes de nacer. No se puso ni la primera piedra. Aunque a veces la primera y la última son la misma, o sea, la única, ya que las obras nunca empiezan una vez celebrado el acto protocolario que anuncia su comienzo. Es cierto que la crisis llegó sin que nadie la hubiese invitado, pero no es menos verdad que si en los tiempos de vacas gordas, cuando el dinero se gastaba con liberalidad, se hubiesen acometido actuaciones importantes, Málaga lloraría ahora por un ojo en vez de derramar torrentes de lágrimas por los dos.

Como el pasado es inamovible hay que trabajar en el presente para lograr un futuro sanitario sólido. Es bueno que la sociedad civil se agrupe y exprese su punto de vista. Hablando se entiende la gente más que callando la boca y no diciendo ni pío. La mecha prendida en Granada ha encendido conciencias en Málaga. Dejando las banderías políticas a un lado, la bandera que debe enarbolarse es la de las justas peticiones ciudadanas. Los malagueños disponen de todo el derecho del mundo a reclamar mejoras a la Consejería de Salud y esta tiene, ineludiblemente, que escucharlas y atenderlas. La Junta de Andalucía, como dice su presidenta, Susana Díaz, define a la sanidad pública como la joya de la corona. Estoy de acuerdo con esa afirmación, pero a la joya hay que pasarle un paño para limpiarle el polvo acumulado, que no es plan de que esté sucio lo que tiene que estar más limpio que los chorros del oro. Para el 27 de noviembre hay convocada ya una marcha ciudadana contra las carencias del SAS en Málaga. Puede que sea la primera, pero seguro que no será la última. Queda mucho por andar.