Diario Sur

LA COALICIÓN DE HILLARY

Estados Unidos llega al 8 de noviembre con una población muy dividida y un enfrentamiento profundo entre los dos candidatos presidenciales, que creen posible el triunfo de cualquiera de ellos. Sin embargo, a pocos metros de la meta, la impresión es que la coalición de votantes que ha tejido Hillary Clinton funcionará mejor que la estela de seguidores de Donald Trump. David Axelrod, el estratega artífice de las dos victorias del presidente Obama, lo explica diciendo que «Trump ha despertado a un gigante dormido, pero la sorpresa es que éste no es un hombre blanco sin título universitario, sino un trabajador hispano, dispuesto a pararle los pies al magnate».

Tanto en Florida, donde están en juego nada menos que 29 votos electorales, como en Nevada ha habido a estas alturas una afluencia desmedida de latinos a los colegios electorales. La comunidad cubanoamericana es la única en la que Trump tiene partidarios claros, pero no suman para dar el vuelco en su Estado. Dos terceras partes de los hispanos movilizados son votantes poco frecuentes, que sólo se inclinan a ejercer su derecho de sufragio cuando les mueve una razón poderosa. La extraña segunda investigación del director del FBI, James Comey, sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton, hecha a última hora, con freno y marcha atrás, no es un asunto que preocupe a esta pujante y diversa minoría. Más bien su entrada en escena tiene como objetivo contestar en las urnas a los insultos de Trump a los inmigrantes («violadores y delincuentes») y a los norteamericanos de origen hispano (por ejemplo, sus dudas sobre la imparcialidad de un juez con nombre latino). Es el rechazo a propuestas como la construcción de un muro en la frontera con México y el desprecio hacia todo lo que está fuera de la burbuja racista y xenófoba del candidato republicano, en la que sólo están cómodos los trabajadores blancos indignados de estados del centro y del sur.

El voto hispano es de este modo la parte más decisiva de la coalición que puede llevar hoy a Hillary Clinton a la Casa Blanca. La candidata obtiene también el respaldo de una gran mayoría de afroamericanos, menos entusiasmados con ella que con Obama o con Bill Clinton, el primer presidente negro, en palabras de la escritora Toni Morrison.

Finalmente, otros dos segmentos de población prefieren claramente a Clinton, los titulados universitarios y las mujeres más jóvenes de la generación 'millenial'. Algunos de ellos son votantes republicanos naturales, pero esta vez cruzan el pasillo para frenar la barbarie de Trump. Esta suma debería traducirse en suficientes representantes y superar los 270 votos en el Colegio Electoral. Los republicanos más sensatos esperan que el margen de la derrota sea suficientemente claro para poder pasar página. Sería el momento de deshacerse de Donald Trump, que ya ha conseguido más popularidad de la que nunca había soñado y combustible sin fin para viajar por el firmamento de las estrellas mediáticas.