Diario Sur

carta del director

¿Y ahora, qué?

España ya tiene Gobierno, con su Consejo de Ministros y todo. Y muchos se preguntan: ¿y ahora, qué? Es difícil, a priori, sacar una conclusión sobre la composición del nuevo Ejecutivo. Y más aún cuando la decisión viene de la mano de Mariano Rajoy, poco a dado a las frivolidades o a designaciones más o menos estrambóticas. Al menos, visiblemente. El propio Rajoy les pide a sus leales que sean dialogantes, aunque lo que debería reclamarles es paciencia, porque el escenario político y su aritmética van a provocar no sólo una dura oposición, sino la constante escenificación de la confrontación, lo que hoy podríamos calificar de postureo, por otra parte lógico, de la oposición.

El bloque económico sigue intacto, con la misión, sobre todo, de no hacer barbaridades. El viento es favorable; las tendencias, también, y falta por saber el impacto de las medidas de ahorro y recortes impuestas desde Bruselas y que, mucho me temo, puedan volver a golpear en el corazón de la economía productiva, la clase media y las pequeñas y medianas empresas. Como siempre. Por lo demás, poco más, salvo ese curioso efecto que produce la cartera de Defensa, que vuelve muy marciales a los ministros. A buen seguro María Dolores de Cospedal ensaya frente al espejo la voz de orden a las tropas para que suene solemne y firme. Menos mal que el Ejército está acostumbrado, desde Bono, Trillo o Chacón, a todo tipo de personajes y situaciones peculiares.

Málaga, aunque sólo sea por aquello de las afinidades, no sale bien parada. Sobre todo por la designación de un ministerio clave como es el de Fomento. Es evidente que la procedencia cántabra de Íñigo de la Serna no debe significar nada más que un dato biográfico, pero la realidad demuestra que el conocimiento de las realidades y necesidades de un territorio favorece la toma de decisiones. Y en este caso, a De la Serna habrá que explicarle la urgencia estratégica del tren del Litoral hasta Marbella y Estepona, la conexión del tren de Cercanías al PTA, el acceso Norte al aeropuerto, los Baños del Carmen y, a nivel regional, las mejoras de las conexiones por AVE con Granada, Sevilla y el propio aeropuerto. Vuelta a empezar con otro ministro y los antecedentes son para temerse lo peor.

La ministra Ana Pastor, ahí donde la ven, vino a la provincia en marzo de 2015 para afirmar, precisamente en un foro organizado por SUR, que el tren del Litoral era su «compromiso» como ministra de Fomento con Málaga. Y en febrero de 2016 volvió a insistir en que el proyecto «está culminándose». Y matizó que INECO (Ingeniería y consultoría global de transporte) estaba terminando el estudio para su realización, lo que implica que «la presentación se hará en pocos meses». Fíjense. No se sabe cuál es la medida de tiempo del Gobierno de Rajoy con Málaga. Esos pocos meses pueden ser años.

Muchos profesionales del sector financiero, la empresa o el análisis económico coinciden en que Málaga está en un momento crucial, con enormes posibilidades para crecer y generar empleo. Sin embargo, carece de la decisión política para favorecer esas oportunidades. La provincia de Málaga necesita y requiere, como motor económico de Andalucía, inversiones estratégicas y urgentes como las mencionadas y, sobre todo, la determinación política desde el Gobierno central y la Junta de Andalucía para impulsar y no ser un freno para el crecimiento de la provincia.

Y una última pregunta ya que esta semana empieza la World Travel Market de Londres, la mayor feria de turismo del mundo: ¿para cuándo un Ministerio de Turismo en España? ¿Y para cuándo un ministro de Turismo vinculado con la Costa del Sol y Andalucía?