Diario Sur

EL SITIO DE MI RECREO

La maldición del Paseo del Prado 18

La política juega a simplificar lo complejo. Los políticos en demasiadas ocasiones se acercan a los temas con la suficiencia del ignorante, y no dudan en dictar sentencia con gravedad y boletín de por medio. El resultado complica siempre lo que ya en un primer momento excedía sólo el concurso de la intuición política.

Esta semana hemos conocido al fin, el nuevo gabinete ministerial del revalidado presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. El nombramiento de los ministros de un país refleja en último término la importancia que se le da a los sectores más relevantes de la sociedad. Fiel a su estilo, el político gallego, ha facilitado la pólvora a uno de los sectores de su partido y ha confiado el cañón a otro sector. Ha reproducido también un modelo muy español de ejercer lo público, que es tener a un contable y una secretaria de confianza. El resto deben pelearse por lo accesorio. Al final, siempre hay dos clases de ministros, los que vienen a aportar soluciones desde el conocimiento del sector del que se ocupan y tienen criterio propio. Y otro segundo, que son los que lo mismo sirven para un roto que para un descosido. Normalmente a los primeros el presidente del Gobierno debe convencerlos, y a los segundos, les regala el sillón ministerial.

Como si se tratara de una maldición, el inquilino del edificio que alberga en la actualidad al Ministerio de Sanidad, sito en Paseo del Prado 18, nuevamente es una persona que desconoce por completo el sector. No es algo nuevo por desgracia. Pasadas las primeras legislaturas en las que las transferencias sanitarias no se habían efectuado, y se tenía que construir un sistema de salud nacional público moderno, ningún presidente del gobierno se tomo en serio a este ministerio. Ha sido el caramelo para el amigo, el regalo por los servicios prestados o el lugar de paso para muchos. Este hecho no ocurre en ningún país occidental serio, donde ningún político se atrevería a asumir esa gran responsabilidad sin tener la más mínima idea de un sector tan complejo como el sanitario. Los que defienden que el gestor político sabe pastorear tanto a las churras como a las merinas, estoy seguro que no dejarían que nadie se acercara a un ministerio de economía por ejemplo sin tener ni pajolera idea del sector.

Parece que el nombramiento de la nueva ministra Dolores Montserrat, nada tiene que ver con su competencia en el sector, ni con la cuota catalana, tampoco por su buena relación con Ciudadanos, ni mucho menos con alguno de los méritos que la adornan. Rajoy ha mandado un mensaje claro a los jóvenes vicesecretarios que tienen aspiraciones: quien se mueve no sale en la foto. Pobres cachorros, y los médicos a seguir padeciendo la dichosa maldición.